miércoles, noviembre 14, 2012

November Rain



 Ahora  sí, a una semana que acabe el semestre me dieron como que ganas de volver a escribir,... ¿qué ha pasado desde entonces?,... puff tantas cosas... 

  • Se vino por fin el frío ! (yei,... me gusta)
  • Me creció el cabello (definitivamente lo dejaré largo, leeré este post cuando lo quiera cortar de nuevo)
  • Tigres le ganó a rayados en el clásico (búuuuu)
  • Mi hermana se llevó un trailer y luego un taxi con su carro (sí,... mismo carro fechas diferentes)
  • Mi papá abrió una cuenta de facebook o_O ! y sabe trolear...
  • Mi suegra abrió una cuenta de facebook ,... y aún no sabe trolear...
  • Me hice adicta a cosas nuevas: Pinterest, 9GaG, el city ville de los simpsons 
Que viene ahora:

  • Carrera de Zombies (https://www.facebook.com/CorranPorSusVidas)
  • Posadas del trabajo 
  • Pensar que le voy a pedir a santa claus (no lo sé aún)
  • Leer todos los libros que tengo empolvándose electrónicamente
  • Terminar el libro que estoy escribiendo :/
  • Dormir ! 



Au revoir!



miércoles, octubre 31, 2012

Harley Quinn - Happy Halloween!

Harley Quinn (Harleen Francess Quinzel) es un personaje ficticio de DC Comics, eterna enamorada del Joker y enemiga de Batman. Fue creada por Paul Dini y Bruce Timm para Batman: La Serie Animada, y su popularidad fue tal, que pronto pasaría formar parte regular del Universo DC.
Su nombre, propuesto por el Joker, está basado en Arlequín y es un retoque a su nombre original (Harleen Quinzel). A su vez, Harley suele referirse al Joker como "Pastelito" (en inglés: Puddin') y "Sr. J".
Su primera aparición fue en 1992 en el episodio nº 22 (Joker's Favor) de Batman: La Serie Animada. A partir de allí, su voz fue interpretada durante años por la actriz Arleen Sorkin en las series animadas y posteriormente por Hynden Walch en The Batman. El origen definitivo del personaje fue escrito en el cómic unitario The Batman Adventures: Mad Love de 1994 y su inserción oficial en el Universo DC ocurrió en 1999 durante la saga "Tierra de Nadie", siempre de la mano del guionista Paul Dini.

Joker: "He notado la llegada de algunos cambios desde que llegaste a mi vida. He recordado cómo era sentirse parte de una pareja. Cuidar de alguien que cuida de mí. Es la primera vez en mi memoria reciente que tengo esos sentimientos... ¡Y odio tener esos sentimientos!".

Algo que me encontré por ahí

La isla flagrante

Me ocurre que voy perdiendo girones de mi vida recostado sobre el césped barroco del universo. Hay un peso inamovible e infranqueable que se tumba entre mis ojos y mis hombros; arrinconándome entre los pliegues de un oscuro altillo por dónde aparecés con tus gritos desencajados y esa insistente manera de forzarme a cargar con nudos marineros en la garganta. Los mensajes se van acumulando en una inmensa montaña de reproches que, a decir verdad, nunca he sabido responder. Es que a veces me pregunto si tu insidiosa maraña de fatalismos está destinada a ocuparme todos los espacios de la casa, dejándome apenas un rincón resquebrajado y asfixiante. Ya no sé cómo ocultar pedazos de memoria ante Cristina Yanzón, que en su afán de dejar libre toda asociación de recuerdos se va acercando al centro de mis obituarios. Y me esfuerzo hasta las náuseas para no soltar mis muertos que viven retorciéndome el cerebro por las tardes y las noches –sobre todo por las noches–, en un continuo baile de adoradores de Seth. Pero no podría librarme de parte de mi responsabilidad, en mis continuos ataques de indiferencia, que constituyen, en todo caso, una suerte de defensa que se va imponiendo sin siquiera darme cuenta. Es que a veces las cargas tienen un aire pestilente que se nutre de todas nuestras fantasmagorías y se ríen como cerdos, llevándose bolsones de energía como si se trataran de perfectos chupacabras. Pero entendé que nos es, ni nunca ha sido, mi intensión dejarte sazonar en leche hervida; es que no puedo soportar la angustia de saber que cualquier cosa que haga, por más nimia que esta sea, será susceptible de cortarse con una aguja de tejer. Es allí donde residen la mayoría de mis no-contestaciones y mis intenciones de cambiar de aire a la primera oportunidad. Es allí donde reside mi reticencia a tomar el colectivo y presentarme con mi bolso bordó y algunos libros para matar el tiempo entre un grito y otro.
Siempre tengo algunos buenos recuerdos de tus cabellos y de tus ojos, pero éstos son tan mínimos y ocultos que hace falta una manada entera de roedores escarbando la tierra para que afloren los terrones: durante años sólo he sentido plesiosauros saltándome como a una cama elástica. Sé muy bien que no has tenido grandes momentos de alegría y que yo no he sido capaz ni de entregarte un pedazo de papel con una firma autografiada y un sellito de papa que indique que he llegado a “ser”; sin embargo, no sé, hay algo que me retiene en este subsuelo apático, casi desvergonzado, sin un gramo de fuerza siquiera para levantar el dedo meñique en señal de elevación. Las desviaciones por la tangente ejercen un poderoso magnetismo en mí. No hay día que no encuentre el modo para escapar de lo que debería hacer o ser, escabulléndome como un condenado alucinógeno por las rendijas más inverosímiles que la vida puede otorgarnos. Es algo que me viene de golpe, sin aviso, entrando por la ventana, por la puerta, por el ojo de la cerradura, por cualquier hendija de la casa. Y es putrefacto. Mal vivir para agotarse en un espléndido carmín es como morir de frente a un taburete de hierro oxidado. Quizás sea una exageración, un ejercicio de actuación hereditaria, una costumbre pérfida que ha venido pegada a cada uno de mis glóbulos, los blancos y los rojos, pero me es difícil extirparlo. Nunca he tenido alma de oncólogo.
Hace calor; un calor que aún no llega a la insoportabilidad, pero sí es de esos que le impiden a uno quedarse quieto quién sabe por qué extrañas razones. Es aun invierno, sí, pero eso no le imposibilita a la temperatura elevarse más allá de sus limitaciones estacionales; ciertamente no existe una lógica única y lineal, y así como las amas de casa comienzan a acceder a puestos de relevancia en las estructuras de la sociedad civil, el calor comienza a hacer caso omiso de las estaciones. Creo que estoy solo; a menos que haya perdido la capacidad auditiva, el ogrito que habita a un costado de mis costados no se ha hecho presente hoy. No se escuchan sus pasos, ni el agua del termo cayendo sobre la yerba del mate, ni el sonido de ese juego de rol que jamás comprendí: una lucha a muerte entre ejércitos de criaturas épicas y verdaderamente extravagantes salidas de un libro de los años ’50. Su presencia, desde hace un largo tiempo me incomoda, sin llegar a molestarme. Y lo hace incluso cuando se mantiene encerrado. De tanto en tanto desconozco mis pasos, pero deduzco que me he movido: los paquetes de cigarrillo están ahí para decirlo. El diván se hace carne de pollo, se enrosca en mi cuello, se anuda a mis ojos, retuerce las guirnaldas y se mete a deshollinarme los entreactos. Recuerdo el paisaje de mi antigua niñez, entre mortales en la arena, quirófanos y médicos, entre aquel punzón que se mete en el muslo de ese jaropado podrido, papas con témpera alimentando a un niño sin rostro y la vulgar saeta romboide que solía colarse en las mañanas. Desde entonces no he sido más que un perdedor, un perfecto don nadie que se contentaba dibujando dinosaurios y reyes en los coliseos.
–En los durmientes hay siete estrellas sin ovillo.
–¿Y quién dijo que puedo dar saltos al vacío?
–Tu capacidad de disociación es tan amplia como una rodaja de queso parmesano.
A las 4 de la tarde los pájaros pían como si hubieran recuperado esa facultad hace apenas media hora. Pí. Pí. Pí. Pí. Pí. Pí. Pí. Pí. Pí. Pí. Pí. Pí. Retumban incesantemente en el hueco del edificio. Pí. Pí. Pí. Pí. Pí. Pí. Pí. Pí. Pí. Pí. Pí. Pí. Y yo, recostado sobre un colchón duro como roca, me esfumo las últimas bocanadas de nicotina que aún resisten. ¡Menudo apartheid el que me he impuesto! Se me arrugan las manos de tanto buscar corazas y cortaplumas, de tanto buscar la redención en gaseosas de litro y medio (“te encargo el envase”). Suenan, pues, campanas que jamás habían sonado con anterioridad, en un constante tintineo que se despanzurra sobre el sofá. Ese mismo sofá que hasta hace un tiempo atrás –poco, muy poco– supo cobijar algunas medias reses pudriéndose al sol.
De niño solía jugar sobre los tejados, saltando de casa en casa, con los puños en alto y sin mirar hacia abajo. Sobre mí, el circulo celeste que todo lo envuelve, y los ojos gigantes y enteramente abiertos de alguna amatista presdigitando los encerrones de los alabeos. De vez en cuando daba pequeños golpes de muérdago, para alcanzar ese estado semiautomático que los holandeses adoran y los ha hecho tan famosos. En otras ocasiones intentaba sufragar un aire de alquitrán o de escaparate para domar el hervor de las venas en plena riña de gallos. Siempre he querido volar, hacerme de plumas y arrojarme de lo alto de los edificios –jamás a campo traviesa– para recorrer la ciudad como un pequeño gorrión. Eran de esos sueños inocentes que se suelen tener entre helados de crema, malabares y torres de filamento. Hoy dudo que quepan en el hueco de mis pantalones. Pero si he de tener algún fraseo cercano a una estampida, sería de mi predilección que éste se amolde al verbo más estruendoso del vecindario. Sólo así podría redimir el pastizal que adeudo en la oficina de correos.
Y se me planta, a 12 islotes de distancia, una P. onca mesembrina de quince metros y medio. Me muestra los dientes y me mira desafiante, con los ojos inyectados de sangre, rojos, rojos, rojos. Se agazapa entre herbales y rocas macizas; no mueve un solo pelo. De golpe ruge con la potencia que sólo las turbinas de las centrales nucleares alcanzan. Se vuelve azul, violeta, se le erizan los pertrechos y da zancadas a velocidades de otro mundo. Se ahuyentan los carpinchos, se aplastan los uvales, se esconden los tlapololotes. No llega el terror, pero sí el fastidio, esas ganas irrefrenable de gritarle unas cuantas sinrazones y aplicarle un soterrado fermento de estiércol. Sin embargo, por esas reglas culturales que nos han dejado nuestros ancestros, se refrenan las guerreadas, dejando un sabor a mescalina en el paladar. ¿Quién entiende los falsetes estrambóticos que cuelgan de lo alto de la pirámide medioambiental? Seré yo un perfecto sanslamuʀ, pero encuentro en todo ello un signo de absoluta irracionalidad y estupidez. Pero el aire es gratis.
Hubo un tiempo en que llegué a tener lástima de los corredores de la bolsa, de la de Nueva York, Bombay o Buenos Aires. También he tenido lástima de las orquídeas, de las ranas disecadas, de los peatones que esperan en las esquinas (no hay nada más triste que detenerse ante un semáforo), de los ortodoncistas, de los caracoles amaestrados, de los guisantes sin baño de salsa, de –sobre todo– los personales de policía y fuerzas armadas. Todas las voy perdiendo y recuperando de a momentos. Pero la que aún conservo inamovible es la lástima por mi propia envergadura, que no tiene más estrellas que un clavel en una duna.
Estoy amordazado (¿qué no es trilce?) por un jalón de ramas secas, por la tempestad ecuatorial o por el devenir inconexo de mil forúnculos. Me vienen a buscar en las plazas circulares que se cruzan de avenidas y me observan con el ceño fruncido, como queriendo devorarme la sesera. El diván es un cohete a chorro y, especialmente, un empalamiento en pleno Perito Moreno. He alcanzado el límite de mi conocimiento cromático y juraría que los poliomielíticos pueden curar a los sacerdotes y a los jueces de las salas de primera, segunda y tercera instancia. Es sólo cuestión de introducirse hasta el fondo de las cajas y cajones, revisar todos los archivos y nadar en esas montañas de papeles amarillentos y hediondos. Nada como acurrucarse en nuestros propios laberintos. Hay hechiceros tan miserables que sus calderos sirven para hervir las nubes y la cosa no ha terminado.

viernes, octubre 19, 2012

Cuando llegue el día

Ella está cansada de abrir los ojos cada mañana, él espera a que ella se levante para descansar un poco, no puede. Tantos años juntos y al mismo tiempo tan lejos ambos que ya se han acostumbrado a vivir así. 

Ella camina arrastrando una descolorida bata que se pone sobre su pijama con fastidio. Él la observa desde la cama sin decir una palabra. Ella murmura sobre el frío intenso que ha sentido este invierno mientras el baño se llena con el vapor de la regadera. Entre el sonido de las gotas que caen al piso se escucha levemente un llanto casi mudo. Él no se mueve, ve el vapor salir del cuarto de baño y permanece en silencio. Sabe que sería un buen momento para levantarse y correr a abrazarla pero no serviría de nada, ya no son unos niños, no queda nada de esos veinteañeros que se casaron hace casi cincuenta años. 

Él recuerda el amor pero ya no lo siente, sin embargo sabe que debe cumplir, ella finge que ya no le importa, finalmente duele menos cuando no te importa que cuando la herida está abierta. Mientras ella está en la regadera cierra los ojos y finge que el mundo no está ahi, se encuentra en otro lugar muy lejos donde todo está bien y no hay tristeza. Pasan casi 40 minutos hasta que recuerda que hoy la visitarán sus hijos  y se apresura a ponerse guapa. Una sonrisa se asoma por unos instantes. 

Cuando regresa a la recamara él ya se ha levantado aunque ella ni si quiera lo ha notado, está tan apurada que no se percata de que se encuentra parado en la esquina del cuarto vistiendo una chaqueta de cuero. A ella siempre le gustó como lucía él con esa chaqueta, ella se la había comprado como regalo de cuempleaños un 10 de diciembre y aunque le quedaba un poco justa él fingía que le quedaba perfecta. 

Ella sigue arreglandose para verse linda para sus hijos, abre un cajón para sacar su collar de pequeñas piedras y junto a éste ve una fotografía de él. Hace 20 años en un lujoso restaurant los dos cenando y él vistiendo la chaqueta de cuero. Antes él solía ser muy complaciente, en el fondo ella sabía que la chaqueta no le encantaba a él y sin embargo siempre la traía puesta para darle gusto a ella. Sonríe por un instante y guarda la fotografía al fondo del cajón, no quería mostrar alguna emoción por la foto. Él se acerca y se detiene a su lado ansioso por que ella escuche que es lo que tiene que decir pero no puede. Ella se aleja, se dirige al pequeño recibidor y se sienta a esperar a sus hijos. 

Está molesta, recuerda la escena, el día en que tomaron la fotografía estaban tan felices, ella le hizo prometer a él que esté siempre a su lado, él lo prometió, ella ríe, se besan. De regreso a casa el camino estaba lleno de niebla y apenas incorporandose a la carretera que los llevaría a su hogar otro carro los embistió. Ella despertó en un hospital despues de una semana. Él se había ido, ella ni si quiera se despidió de él. Todo cambió en un instante.

Mientras escudriñaba en sus recuerdos suena el teléfono, ha habido un contratiempo y sus hijos no podrán ir, quizas la siguiente semana habrá tiempo de visitarla. Ella regresa a la recamara, se recuesta y como si supiera que él la está escuchando dice en voz alta : "Cuando llegue el día y vengas a buscarme no olvides usar la chaqueta que te regalé mi amor."



jueves, octubre 04, 2012

Amadeo Avogadro

Hoy es Jueves,... día del post intelectual,... el día elegido de la semana para ponerme seria y postear lo que se me venga en gana sabiendo que al 90% de los que entren hoy les va a valer 3 pepinos.

A diferencia de la época en la que vivimos donde somos más egocéntricos y materialistas y conectados al mundo y sus noticias mediante internet, hubo una época donde la curiosidad sobre el por que de las cosas nos arrojó personajes interesantes que desarrollaron teorías que hasta la fecha son la base de lo que conocemos. Un tipo de estos fue Amadeo Avogadro (1776-1856), italiano el hombre, físico y químico. Primero estudió Leyes y más adelante se interesó por la física y química, desde 1820 hasta su muerte fue catedrático en la universidad de Turín. No solo se dedicó a investigar el comportamiento de los gases, este personaje investigó en otras áreas como la electricidad. Sin embargo lo más conocido al oír su nombre o que se nos viene a la mente es su famosa "Ley de Avogadro", que claro que en esa época fue desacreditada y aceptada hasta 1850.

Ley de Avogadro: " dos volúmenes iguales de gas a la misma temperatura y a la misma presión contienen el mismo número de moléculas." Se oye como cualquier cosa pero esto fue un avance para la teoría atómica.  El número de Avogadro (número de moléculas contenidas en un mol) obviamente fue nombrado así en honor de Amadeito.

El susodicho:



Milenio - Noticias mal redactadas


Milenio - Noticias mal redactadas

04 - Oct - 2012


Milenio - Noticias mal redactadas


viernes, septiembre 21, 2012

Discúlpame



"Te pido disculpas por ser como soy, y haber perdido mi interés en ti..."  Así comenzaba la carta que me dejaste bajo la puerta. Al leer esa primera línea sentí caer un balde de agua fría en el corazón.

Recuerdo que hace apenas un año te conocí y de inmediato comenzamos a salir. Todo era tan intenso, el primer mes no podías apartarte de mi lado, cuando no estábamos juntos estabamos mandándonos mensajes o hablando por teléfono y yo me sentía la mujer más especial del mundo.

Seguí leyendo mientras las primeras lágrimas se asomaban, "Te pido disculpas por haberte hecho sentir que estaríamos juntos para siempre, no es tu culpa yo soy así, enamoradizo y atrabancado". Cerré la carta y la puse en la mesita de café que tengo junto a mi cama, me sentía enferma por dentro. Tenía esa sensación como cuando comes algo en mal estado y comienza a hacerte daño poco a poco hasta que acabas en el hospital o vomitándolo todo.

No tenía hambre, cancelé el desayuno al que iba a asistir con mis amigas y comencé a desvestirme para nuevamente sentirme abrazada de mi pijama de la noche anterior. No quería nada, ni comer, ni ver la tele, ni oír música, mucho menos salir,... un par de líneas de esa estúpida carta habían acabado con mi entusiasmo.  Cerré los ojos y me acurruqué entre las frazadas, quería llorar y gritar pero estaba demasiado abrumada para hacerlo, así que simplemente me quedé quieta y en un instante estaba dormida.

Habrán pasado unas 3 o 4 horas cuando el timbre del teléfono me despertó, vi el número y de inmediato supe que eras tú. Corrí al teléfono como niña chiquita y a punto estaba de contestar cuando recordé todo el asunto de la carta... solté inmediatamente el aparato como quien toma algo que le ha quemado la mano. Y ahí permanecí mientras la contestadora hacía lo suyo... "Por el momento no me encuentro, deja un mensaje después del tono... BEEP" y después silencio absoluto, colgaste el teléfono. ¿Cómo así?, igual de insensible que tu carta, ¿No pudiste dejar un mensaje que me hiciera sentir menos mal? Aventé el aparato contra la pared, y me encerré de nuevo en mi cuarto. Me dolía profundamente todo por dentro, no tenía fuerzas mentales para seguir con la carta pero aún así lo hice. La tomé con cuidado y la abrí como quien va a desactivar una bomba a punto de estallar, no me di cuenta que estaba temblando hasta que traté de leer nuevamente. Respiré profundamente y continué: 

"Discúlpame por haberte robado el tiempo en el que construías poco a poco nuestro futuro y mientras tanto yo lo enterraba lentamente", "Disculpa por los últimos meses de frases fingidas como un te extraño o te amo tanto, te juro que al principio era real solo que el tiempo lo fue diluyendo y tu no lo quisiste ver".

¿A qué se refería como que el tiempo lo fue diluyendo? Yo he sentido lo mismo desde el principio, esto simplemente no tiene sentido. Estaba molesta, cerré la carta y la guardé en un cajón para tirarla después, cuando estuviera lista.

No volvimos a hablar ni a encontrarnos siquiera por casualidad, yo seguí con mi vida y seguramente tú con la tuya. Después de un par de meses te olvidé, sorprendentemente para mí no fue tan difícil. Inclusive con el tiempo recordé las cosas desde otro ángulo, yo planeando cada minuto de nuestras vidas y tú simplemente viendo las cosas por encima sin darles mayor importancia que la que tienen en ese instante. Nunca tuvimos los mismos planes y sin embargo siempre pensé que eso cambiaría, los últimos meses las cenas incomodas de silencios interminables, las reuniones con decenas de amigos para no sentirnos solos nosotros dos. Las cosas se ven diferentes con el paso del tiempo. Recordé que la carta aún seguía en el cajón y me sentí fuerte para leer el resto:

"Discúlpame por que no podré olvidar tu recuerdo después que me odies tanto al terminar de leer esta carta, pero, es que siempre fue así, tu aferrada a que todo estaba bien cuando éramos ya un par de extraños jugando a seguir juntos. 

"Pero sobre todo y para terminar de escribir discúlpame por mis 26 años y no querer casarme contigo. "

"Te deseo lo mejor"

miércoles, septiembre 19, 2012

Tiempo



Fue un día como hoy que al asomarme a la ventana la brisa me tocó de manera diferente, era la misma ventana, la misma casa, el mismo amanecer de siempre pero algo había cambiado. Comencé el día como suelo hacerlo y salí de casa a la misma hora. Conforme avanzaba por la calle que tantas veces había recorrido, la sensación de sentirme como un lugar extraño aumentaba. 

Llegué a mi trabajo y saludé a las mismas personas, me serví un café y comencé como cada mañana a revisar los pendientes del día. De nuevo la misma sensación que tuve por la mañana me abrazó. Era como un escalofrío de que algo estaba mal. Traté de no darle importancia y seguí con mis asuntos. 

El tiempo transcurría más rapido de lo habitual, cuando quise darle un sorbo a mi café éste se encontraba ya helado. Me tomé unos minutos para observar la taza que sostenía en mis manos, y noté como la inscripción en ella apenas se distinguía. Me pareció extraño puesto que fue un obsequio de graduación, ¿habían pasado cuantos años? apenas unos 6 o 8... me puse a hacer la cuenta y resulta que eran 16, ¿como era posible?, ¿en que momento el tiempo caminó tan aprisa?

Fue imposible no sentirme abrumado, terminé lo más rapido que pude lo que estaba haciendo y me fui temprano a casa. Nuevamente me encontraba caminando por la calle, los mismos arboles y el ruido habitual de la ciudad, sin embargo yo no me sentía el mismo.

Al llegar a casa me quedé afuera unos instantes observando la soledad que ahí vivía. Era la primera vez que me incomodaba llegar a mi casa vacía. ¿En que momento me acosté a ver pasar el tiempo y olvidé levantarme?



miércoles, septiembre 12, 2012

Sueños perturbadores

Anoche soñé que tenía un iphone 4s en color negro. Tenía una funda de conejito blanco con cola rosa y un par de orejotas, yo era muy felíz con mi iphone nuevo. Y entonces salí a pasear y visité muchos lugares y personas y les tomaba fotos con mi iphone nuevo. Y jugaba angrybirds y hablaba con siri. Y entraba a facebook y al instagram y oía música en mi iphone nuevo. Así las horas pasaban y en la mañana la alarma me despertó y vi que no tenía mi iphone nuevo... 

 

martes, septiembre 11, 2012

110901


Hace 11 años vivía en USA a 4 horas de NY, el 11 de septiemre del 2001 llegué a la oficina y pasó muy poco para que notara que todos ahi corrían rumbo a los televisores a ver lo que nadie creía, parecía la escena de una película de acción de Hollywood, vimos que un avión se había desorientado y estrellado en una de las torres,... después de un rato vimos que no era así cuando un segundo avión se estrelló en la segunda torre. 

Muchos ahi conocían a alguien que trabajaba en las torres, o tenían algún familiar trabajando ahi o en las cercanías. En cuestión de minutos las líneas se saturaron y nadie sabía nada de nada. A cuenta gotas corría la información y poco a poco todo tuvo sentido, había sido un ataque terrorista en USA.

Hoy hace 11 años se reventó una burbuja rosa para los estadounidenses y muchos vimos como la maldad no conoce fronteras.

Mi perra volvió del mas allá




Hace como 2 semanas mi perra Chihuahua "Nina" estaba en el patio como acostumbra haciendo ruidos de perro, de esos normales que te hacen pensar que está jugando con algo, yo estaba en mi recamara y el dueño de mis quincenas osea my light of my life en la planta baja. Total que de rato mi amors sube con cara de estrés y me pide que vaya a ver a la perra. OMG, la pobre Nina estaba como tiesa y con los ojos mirando cada uno para un lado diferente. Resulta que cuando mi amors salió al patio a buscar algo vió a la perra comiendo cerillos... si,... como lo leen,... abrió una caja de cerrillos y se los estaba comiendo,... eran de esos del palito de madera. Any way,... amors al ver la escena le gritó a la perra "NINAAAA QUE ESTAS HACIENDO PERRA LOCA" y zaz... la perra se puso como tiesa y no se movía, luego vomitó y se puso peor... ya no supimos si fue el susto pero amors le dio masajito en las patas hasta que se le quitó lo tiesa. Estuvo como una media hora rara la perra hasta que empezó a mover la colita de nuevo y a tratar de comer cerrillos otra vez ¬¬

Nota mental: Con los cerillos le dolerá la panza a la perris pero un gritote la puede matar :/ zaz!


  

lunes, septiembre 10, 2012

First world problems -1- Lo que importa es la actitud

Como buen lunes me despierto casi con un mini infarto por que se hace tarde y empieza todo el proceso de la "preparación para salir de casa", ... no es que tenga algo en contra de los lunes pero por lo general es mas común que algo salga mal ese día. Hoy me propuse llegar puntual a mi junta madrugadora en el trabajo. Tenía todo listo para no perder tiempo en la mañana, desde el atuendo adecuado para un lunes madrugador, hasta las llaves de la casa junto a mi bolsa para no olvidarlas. Todo salió según mi plan mental y al 15 a las 8 estaba lista en mi carro dirigiendome a trabajo que queda justo a 15 minutos de mi casa. Todo en orden, llego a tiempo, voy a mi junta llevando como accesorio adicional una enorme sonrisa en color rosa mac.

Como a las 2 horas me di cuenta que aunque todo salió según lo planeado olvidé un detalle, no me peiné... ¬¬ asi es , muy bonita y muy bien vestidita pero con los cabellos estilo "saqué la cabeza por la ventanilla del carro a 120 km/hr."

Después de resignarme a lo que ya no tenía arreglo me dí cuenta que hay paginas en internet que dicen "como conseguir un aspecto despeinado" y te explican todo un proceso para lucir así, aclarando que no es nada facil, que lo mejor es ir con un profesionista (JA! risa burlona), la verdad si quieres tener un look de aspecto despeinado,.. fácil, aquí los pasos:





1) Te lavas el cabello
2) Te pones acondicionador
3) Te lo enjuagas mal por que se supone tienes prisa (este paso es crítico)
4) Te secas el cabello en no mas de 3 minutos usando solamente una toalla, si quedan partes más mojadas que otras entonces lo hiciste bien
5) Te arreglas, vistes y maquillas en no más de 15 minutos, pero no por hacerlo rápido debe quedar mal, la idea es rápido pero bien hecho.
6) te acomodas el cabello con los dedos y sales corriendo de tu casa. 
7) Abres la ventana (para que se seque un poco el cabello)
8) Te aseguro que llegarás con un estilo "despeinado" natural, lol !!

viernes, septiembre 07, 2012

Su tormento se llama Michelle



Ella tan pálida como un hoja en blanco y los ojos tan grises como su amor por él. Su delgada silueta se ve enmarcada por su aversión a la comida. Michelle es una chica práctica, no pierde el tiempo en la cocina, para ella cocinar elaboraradamente es una pérdida de tiempo que de vez en cuando acepta. Su esposo Ken quien se casó perdidamente enamorado de ella no escatima en los mimos y caprichos que Michelle le pida, ropa, clubes, carro nuevo cada año y demás cosas para que sus amigas no la tachen de pobre.

Ken trabaja en una firma de abogados donde lo envidian por su flamante esposa, sin embargo están muy lejos de conocer la realidad que enmarca su relación. Cada año Michelle perfeccionaba lo que ella llamaba su "técnica para mejorar al esposo". Día con día desde que despertaba hasta que iba a dormir criticaba cada aspecto del comportamiento de Ken para poder limar esas asperesas que a ella tanto le disgustaban, por ejemplo su tono de voz, su forma de manejar, su forma de tomar los cubiertos, su forma de estornudar o respirar, su manera de vestir, la forma en que abotonaba su camisa e incluso la forma en que se ponía serio con ella.

Al paso de los años Ken se fue cansando de esta situación y Michelle se volvía más exigente con él, al grado de controlar no solamente su vida si no tambien sus pensamientos. La casa que en un inicio construyeron llena de sueños se había convertido en un frío castillo donde reinaban los largos silencios y las pocas muestras de cariño. En el fondo Ken amaba a su esposa y estaba resignado a vivir de esa manera, despues de todo ella había sido el centro de toda su vida, no conocía nada más. Regresaba cada día a casa como un perro que no tiene más a donde ir y donde a pesar de todo se siente seguro.



viernes, agosto 24, 2012

En modo bipolar?


Y hay días en que una se levanta con ganas de volverse a dormir y no salir de la cama, días en que faltan horas para hacer lo que quieres, días de escribir, días de leer, días de aprender un nuevo instrumento, días de no querer ver a nadie, días que extrañas a todos, días que borras a más de la mitad de tus amigos del fb. Días de cocinar un pastel, días de twittear. No hay nada bipolar en eso, simplemente eres mujer.

Mr Mur.

Mr Mur is a man of big thoughts but few words. When you look at his face you can notice that there is no expression there. This guy who looks so serious can give you the idea that is so common and boring. 

Mr Mur doesn't have a TV in his house, too many years ago he decided to disconect his mind from all the activities that represent a waste of time. In his mind, life is so much simpler than in other people minds.


jueves, junio 21, 2012

Bajo la lluvia. - 1. -

Una chica de carácter sencillo en un mundo complicado que no está listo para ella. Un chico solitario y con hambre de amor. Ambos vivían en un pequeño pueblo de Europa provenientes de familias e historias diferentes, no tenían nada en común.
A simple character girl in a complicated world that was not ready for her. A lonely boy longing for love. Both lived in a small town in Europe comes from world appart.

Ana era la mayor de 4 hermanos y a falta de sus padres quienes habían muerto víctimas de la tuberculosis ella se hacía cargo de los pequeños. Con 4 bocas hambrientas en casa no había tiempo que alcanzara para soñar. Podría decirse que ella era una chica linda en un pueblo lleno de gente ordinaria. Ana tenía unos enormes ojos color aceituna, enmarcados por unas oscuras y espesas pestañas, el cabello color chocolate el cual siempre llevaba atado en una coqueta trenza de lado y una boca que parecía pintada con pincel.

Ana was the oldest of 4 brothers and due to her parents dead victims of tuberculosis, she was forced to care about them. With 4 hungry mouths in house there was no enough time to dream. You could say that she was a beautiful girl in a town full of ordinary people. Ana had huge olive eyes, framed by thick and dark eyelashes, chocolate color hair which was tied with a cute braid on a side.
La historia de Henry no era muy diferente, vivía con su madre enferma a quien cuidaba desde hacía varios años. Él era el menor de dos hermanos, su hermano mayor vivía en la ciudad y pocas veces los visitaba puesto que su esposa y sus dos pequeños hijos le demandaban su tiempo y cariño. Su padre recién había muerto. De tal manera que Henry era todo lo que su madre tenía, su gran orgullo. Este chico no era muy diferente físicamente a los chicos del pueblo, excepto por sus ojos los cuales además de ser de un color azul cerúleo tan profundo como el mar, eran misteriosos y evasivos.

The story of Henry wasn't very different, he lived with his ill mother who he cares since few years ago. He was the youngest of two brothers, his old brother lived in the city and seldom visit them because his wife and two little sons demand him his time and love.

Muchas fueron las veces en que coincidieron en algún punto del pueblo, sin embargo aunque ambos habían notado la existencia del otro no existía el pretexto perfecto para poder hablar. Sin embargo el destino es astuto y cuando quiere unir los caminos de dos personas sabe como hacerlo.
Were many times when both crossed their way, however, although both has noticed the presence the other one, there wasn't the perfect excuse to talk.

La mejor amiga de Ana era Greta, quien había sido vecina de ella toda su vida. Esta chica regordeta con rosadas y pecosas mejillas y largo cabello rubio había escuchado los secretos de Ana por años. Usualmente se veían por las noches cuando el bullicio de los hermanos de Ana cedía ante el cansancio del día. Su rutina por mucho tiempo fue sentarse en una vieja banca de madera afuera de casa de Ana y platicar cosas de cosas de chicas. Greta se divertía burlandose de Ana cuando ésta le contaba sobre el lindo chico del pueblo que había robado su corazón pero al cual no pensaba nunca dirigirle palabra alguna. En realidad tenía sentido, Ana vivía para sacar adelante a sus hermanos y tener un novio no encajaba con su realidad. Luego de un rato de charla y risitas simplonas cada una regresaba a su casa dejando atrás la pequeña burbuja en la que podían soñar.

El mercado

Ana trabajaba durante el día en una pequeña tienda en el mercado del pueblo donde vendía productos como huevos y leche que producían los pocos animales con los que contaban. Al salir de la tienda compraba algunas cosas para la cena y se dirigía a casa. Todos los días la misma rutina, y el mismo camino donde algunas veces veía pasar a lo lejos a Henry quien se dirigía a su casa justo al caer la noche. Tantas veces había imaginado hablar con él y que la tomara en sus brazos besandola intensamente, invariablemente se le escapaba un suspiro a esta chica al abrir los ojos y ver la realidad. Tenía que protejerse a ella misma de cualquier chico que la desviara del camino que era claro tenía que seguir. 

 







viernes, marzo 23, 2012

Princesa Urbana - Un nuevo comienzo (Cap 1)






Chicas en verdad les digo, no importa que el cuento de hadas se haya convertido en cuento de terror, una princess será princess 4ever !

Han pasado tantas cosas en el último mes que no se por donde empezar, durante los ultimos años viví el sueño de toda mujer, un principe azúl a mis pies, el trabajo de mis sueños y los mejores amigos que jamás imaginé. 

Mis deseos de alcanzar cosas mejores y no estancarme en la comodidad me llevaron a cambiar de ciudad, amigos, trabajo y dejar atrás el sapo que alguna vez fue mi príncipe azúl. Aprendan esta lección amigas, los príncipes defectuosos siempre acaban convirtiendose en sapos mugrosos.

Llegar a una nueva ciudad siempre resulta emocionante, al principio no importa la incomodidad de empezar de cero, de no tener muebles, cocina o inclusive agua caliente. Todo es superable por el hecho de lanzarse a la aventura y a lo desconocido. Qué más da no tener trabajo, hay que ver el lado bueno y disfrutar de las vacaciones obligadas que necesitaba tanto.


Dejar atrás el bullicio de la gran ciudad me deja un sentimiento de incertidumbre de como será mi nueva rutina de trabajo. He comenzado a enviar currículums para aplicar a cuanta vacante encuentro en el área que domíno y no es por presumir pero soy super buena. Empresas grandes, empresas pequeñas, no importa, a todas estoy aplicando y estoy segura que pronto encontraré algo que llene mis expectativas.

Como no tengo internet aún en casa (antes tengo luz), mi busqueda de empleo la llevo a cabo desde el VIPS que queda en la plaza comercial cerca de mi casa. Los primeros días las meseras super amables, pero despues de 2 semanas de venir a diario creo que me empiezan a ver feo, yo no digo nada y pongo cara de buena chica por que no quiero que alguna de ellas le vaya a escupír a mi café.







jueves, marzo 22, 2012

Los 29 años de Manuel



1955 en una ruidosa ciudad nace José María Manuel de los Santos Pérez mejor conocido simplemente como Manuel. Hijo de un matrimonio ya mayor, su nacimiento fue motivo de gran alegría en su familia. Sus padres, ambos católicos devotos, trataron siempre de educar a Manuel de la mejor manera posible inculcandole fuertes valores morales. Al ser Manuel su único hijo volcaron toda su atención hacia él y no lo dejaban solo ni a sol ni a sombra, siembre bajo su cuidado, siempre bajo su protección.

Como era de esperarse Manuel asistió a colegios católicos durante toda su educación. Iba a misa en la escuela de lunes a viernes, los domingos con sus padres y el sabado ayudaba al padre de la iglesia cercana a su casa. Cualquiera juraría que Manuel era un niño modelo y de fuertes valores, y que seguramente se convertiría en un hombre de bien.
 
Con el pasar de los años, Manuel se dió cuenta que no era igual que todos los niños, el era un buen hijo que consultaba con sus padres todas sus desiciones, y si ellos no aprobaban alguna, asi fuera un amigo nuevo en la escuela o que juegos estaban permitidos para él simplemente se desistía de ello. Era normal que mientras sus compañeros se preocupaban por juegos y trivialidades, él se centraba en como el mundo era una esfera corrupta llena de personas sin guía y sobre todo apartadas de Dios. Era inconcebible para él la sola idea de que hubiera alguien que no tuviera la misma vision de la vída que la suya. ya que la suya siempre sería la correcta. Como hijo modelo sobreprotegido el mundo giraba a su al rededor y no habia lugar para las personas que no veneraran sus desiciones y forma de vida. Ante el caos que representaba el mundo en general un día decidió que él tenía la obligación moral de cambiar a las personas, y no podía dejar pasar la oportunidad de salvar a todos los que no pensaran igual que él. Siendo un niño de no más de 10 años les resultaba incluso simpático a sus padres que tal convicción la tuviera alguien que ni si quiera había llegado a la adolescencia, ambos  pensaron que era gracioso y se relajaría al pasar del tiempo. No tenían idea lo que en la mente de Manuel se comenzaba a gestar.
 

Doña Margarita


Cuenta la historia que un tal Fidel se trató de robar a Doña Margarita cuando ésta tenía 16 años, ella era la  hija de un ganadero adinerado dueño del  rancho de las Golondrinas en una comunidad cercana a los Herreras. El "novio" en cuestión y ejecutor del robo de la chica se llamaba Fidel, siguiendo con un plan previamente pactado se llevaría a Margarita para casarse con ella con el ofrecimiento de una vida llena de amor lejos de su estricta familia adinerada. Margarita había visto secretamente un par de veces a Fidel y sabía perfectamente que sus padres nunca aprobarían esa relación, de tal manera que accedió a ser "robada" por Fidel aún sabiendo que con esa desición nunca podría regresar a su casa ya que sus padres preferirían renunciar a ella antes que tener que vivir con la deshonra de ver a su hija irse con el tal "Fidel".

El hurto de la chica se llevaría a cabo a media noche, Margarita salió sigilosamente del rancho y se dirigió a un lugar "secreto" cerca de un pequeño acantilado donde solía verse con Fidel. Esa noche el ansioso novio la esperaba puntual en el lugar acordado  y con un caballo el cual sería su medio de transporte para el escape.

Pasaba a penas la media noche cuando Margarita acababa de salir de la propiedad de sus padres y se dirigía corriendo a su encuentro con Fidel, en sus manos llevaba solo la esperanza de que él la estuviera esperando y así fue, ella alcanzaba a ver la silueta de su enamorado a lo lejos. Corrió con más fuerza que nunca sintiendo como el corazón se le salía del pecho, tropezó un par de veces con su largo vestido pero no importaba nada, era una noche perfecta, la luna dejaba ver a lo lejos al chico con el que pasaría el resto de su vida. Casi apunto estaba de llegar a su encuentro Fidel alcanza a ver a Margarita acercarse corriendo, el viento le había revuelto el cabello y tenía el vestido lleno de lodo, una sonrisa se asomó de su boca burlandose un poco del estado en que llegaba, aún sonriendo le extendió los brazos, la quizo hacer sufrir los ultimos 30 metros puesto que no se movió de donde estaba de pie. Un último esfuerzo penso Margarita ya casi estoy ahí, y mientras esas ideas pasaban por su mente se escuchó un estruendo, seguido por el cuerpo de Fidel desplomandose en el suelo, la silueta de un hombre desconocido con un gran sombrero de paja y lo que parecía una escopeta en su mano se acercó al cuerpo inerte de Fidel y lo arrastró hacia el acantilado haciendolo desaparecer del horizonte. Margarita se quedó inmovil y sin aliento. El hombre de la silueta desconocida tomó el caballo de Fidel y se fue. Margarita se hincó a llorar, no se podía mover aún, tenía miedo de que la vieran, tenía miedo hasta de respirar. Despues de al menos una hora se acercó a la orilla del acantilado pero no veía nada. Regresó a su casa de la misma manera en que salió y se metió a su cama.


Margarita lloró la muerte de su amado todas las noches durante muchos años, el tema nunca fue mencionado por nadie en su familia y mucho menos por ella. La dulce chica de 16 años lentamente desaparecía y daba entrada a una mujer que con los años se refugiaría en Dios y en todos los Santos que existen.


Don Demetrio.


Nadie sabe en realidad como se conocieron Don Demetrio y Doña Margarita, sus amistades los recuerdan como un matrimonio que llegó a Monterrey en 1950, que ella era una mujer muy guapa de al rededor de los 35 años y él un profesor de primaria de aspecto bastante mayor que ella. No tenían hijos, eran una pareja muy reservada. La poca vida social que tenían se reducía al circulo de conocidos del grupo de la iglesia al que acudían. En aquel entonces tenían una casa en el centro de la ciudad muy cerca de la escuela donde Demetrio impartía clases.


Margarita era cuidadosa con sus comentarios y nunca tenía alguno que fuera a dar pie a preguntas incomodas, como el hecho de que a su edad no tenía hijos y quizas nunca los tendría. Sus amistades mas cercanas de vez en cuando les consolaban al respecto pero Margarita se limitaba a sonreir. Nunca hablaban de sus familias, ni de como se conocieron. Era evidente que ella cambiaba el tema cuando alguien intentaba indagar al respecto.


Por su parte Demetrio era aún mas reservado que Margarita, se limitaba a sonreir y a asentir con su cabeza cada comentario de su esposa. Era un hombre de pequeños ojos negros, piel morena y manos delgadas. Vestía siempre de traje, algunas veces café, otras veces gris, pero nunca negro, decía que parecía enterrador cuando vestía de negro. Uno de los pocos placeres que se le conocía era la música. Tocaba el violín todas las noches en su casa asegurandose que nadie ajeno a Margarita lo pudiera escuchar. Tocaba una melodía triste y repetitiva una y otra vez, de hecho en toda la vida que han pasado juntos su esposa solo le conoció esa melodía. Era un hombre de costumbres y manías. Y su esposa le consentía con cada una de ellas. La única vez que Margarita no le esperaba con la comida caliente en casa fue por que corrió al hospital sintiendose tan mal que ni tiempo de escribir una nota tuvo. Cuando regresó a su casa y se encontró con Demetrio le explicó con lagrimas en los ojos que no estaba enferma, que el médico le dijo que estaba embarazada. En ese tiempo era tan extraño que una mujer de casi 40 años estuviera esperando un bebé. Ambos se sintieron enormemente bendecidos por el milagro que acababa de suceder, que en ese momento decidieron que su futuro bebé se llamaría  José María Manuel de los Santos Pérez si era niño, y María Jesusita Teresa de los Santos Pérez si era niña. 




Los 29 años de José María Manuel de los Santos Pérez




Ese día Manuel se levantó sintiendose indigno de haber cumplido un año más. Su vida había sido siempre a su parecer una lucha constante con las personas tratando de hacerlas mejores. Estaba cansado y asqueado de luchar tanto en lo que para el era su tarea de salvar a las almas del fuego eterno. Salió de su habitación para encontrarse con Doña Margarita y Don Demetrio quienes aunque eran un par de viejitos con perdidas de memoria frecuentes, tenían muy presente cada año el cumpleaños de su único hijo del cual estaban siempre orgullosos.


Un desayuno especial lo estaba aguardando en el comedor. Manuel regañó a su mamá por haberse tomado la molestia y le dejó muy claro que no era digno de tal sacrificio, que se lo diera de comer a algun pobre que pasara por la calle, y sin mas comentario que ese se preparó para ir a su trabajo donde seguramente encontraría tantas almas perdidas que le arruinarían el día.


El camino fue largo y tedioso, una sensación de metal le recorría la boca. Sentía repulsión hacia sí mismo por no haber sido mas estricto en su misión asignada a su parecer por el mismo Dios.


Llegó al trabajo y en su lugar lo esperaba una tarjeta firmada por sus compañeros deseandole un feliz día. Se preguntaba a si mismo,... ¿Cómo podía ser un buen día con tantos problemas en el mundo, seguramente era una broma de mal gusto la tarjetita esa, que desfachatez de gente atreverse a desearle un buen día? La tiró de inmediato y se puso a trabajar. 


Minutos mas tarde la chica encargada de las copias pasa frente a su escritorio y lo mira de reojo. Ese detalle lo enfureció tanto que le dice al chico que tiene a un lado, ¿viste lo que hizo Carolina? Me acaba de coquetear la muy descarada, cree que soy un chico fácil o que le pasa, es una cualquiera esa mujer por voltear a verme de esa forma! Que asco tengo, hasta quiero vomitar. El chico de junto se ríe y sigue trabajando, tantos años de trabajar junto a él le han enseñado a no tomarlo en serio. 


Manuel no soporta más esa sensación en su cuerpo entre hastío y desesperación y sale a tomar un poco de aire, normalmente iría a la planta baja a caminar un momento pero esta vez necesitaba liberarse de esa sensación extraña en su cuerpo, decidió subir a la terraza del piso mas alto del edificio, ahi podía respirar y estar solo. Tomó entonces el elevador y vió como en cada piso subía o bajaba alguien. Era insoportable, el hombre de traje que llegaba corriendo seguramente se acababa de ver con su amante por que por que otra razón llegaría tan tarde y tan apurado, era un degenerado, se merecía que lo viera con desprecio. Una mujer joven con un vestido a rayas subió y le dió los buenos días para luego bajar 2 pisos mas adeante, seguramente es una indecente por traer vestido a la oficina, que trata de hacer pensar a todos con un vestido así. Que asco, que perdición. Uno a uno entraban y salían del elevador. Manuel quería vomitar, en verdad se sentía enfermo, cerró los ojos y rezó en silencio, Dios aleja a estas personas asquerosas de mi, no dejes ni que me toquen. Piso 16, finalmente había llegado. 


Caminó hacia la orilla y la sensación de asco se fue lentamente. Nuevamente solo eran él y Dios. Miró hacía el cielo y lloró,... lloró por un largo rato por la gente que pensaba diferente que él, por la gente que salía a fiestas y se divertía habíendo tanta tristeza en el mundo, lloraba por los años que pasaron y los que faltan por llegar. Lloraba por todo el mundo entero y por que por no escucharlo se quemarían en el fuego eterno. Cuando ya no tuvo más por que llorar se sintió aliviado, estiró sus brazos nuevamente y dirigió su rostro al cielo, se secó las lagrimas y se dirigió de regreso al elevador, en su mente le pedía a Dios que se acabara pronto el día que no merecía un cumpleaños más. Mientras hablaba con Dios Manuel tenía la costumbre de mirar al cielo. Iba caminando y hablando con Dios cuando tropezó con unos tubos en el piso que lo hicieron resbalar, junto a él estaba el barandal de la terraza del que quizo sostenerse pero fue en vano. Los torpes movimientos que lo caracterizaban hicieron que pasara por entre los tubos del barandal cayendo desde lo alto del piso 16. No tuvo tiempo ni de voltearse,... Manuel cayó boca arriba sobre el piso de la planta baja, sus ojos aún estaban abiertos viendo al cielo. El vigilante corrió en su ayuda pero nada podía ya hacer. 


En su casa un pastel que no era digno de él lo esperaría al final del día.




Things

Y una es así, tan complicada por las cosas mas sencillas. Tan impaciente por hacerlo todo y no dejar escapar nada que aveces se pierde en el...