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jueves, mayo 31, 2018

Things

Y una es así, tan complicada por las cosas mas sencillas. Tan impaciente por hacerlo todo y no dejar escapar nada que aveces se pierde en el camino y olvida que era lo que la llevó ahi. Y pasa que no pasa nada y pasa todo al mismo tiempo. Y luego tu ahí, como el faro a media noche que me recuerda por donde regresar. 




Fragmento de Nada:


La idea de perder el rumbo me ponía totalmente loco, la euforia seguida de la pérdida de memoria me daba lo suficiente para no pensar en lo que no podía recordar, sin embargo,  al final del dia la perspectiva de no recordar, tal vez. lo mas bello de mi vida me ponia triste, y a la vez melancolico por aquellos recuerdos olvidados, o quizas, solo era el  insomnio, nunca lo sabre, ..... no me acuerdo.









miércoles, diciembre 16, 2015

Verdugos

Escribo porque al final de todo, esto es lo único que queda. Cuando te arrancan la alegría y te dejan sangrando mientras te observan, no queda más nada por hacer. Te quedas tendido en el suelo, con frío e inmóvil,  mientras tu verdugo a su vez sonríe, solo para llenarse de ti, de tu último aliento, de la dicha que tanto ansía.


Habrá días en que te deje un poco de eso y se vaya satisfecho con lo que ha tomado, otras veces, verá cómo te falta el aire y te observará desfallecer, para así, volver más tarde por un poco más. Ni toda tu luz es suficiente para ellos. Siempre regresan por más hasta que encuentran alguna mejor opción. Al fin y al cabo tu brillo no es infinito, y a veces se termina y el verdugo se va a buscar más en otro lado... o en alguién más.


jueves, julio 02, 2015

Un amor que te quiera despeinada

Mereces un amor que te quiera despeinada, con todo y las razones que te levantan de prisa, con todo y los demonios que no te dejan dormir. Mereces un amor que te haga sentir segura, que pueda comerse al mundo si camina de tu mano, que sienta que tus abrazos van perfectos con su piel. Mereces un amor que quiera bailar contigo, que visite el paraíso cada vez que mira tus ojos, y que no se aburra nunca de leer tus expresiones. Mereces un amor que te escuche cuando cantas, que te apoye en tus ridículos, que respete que eres libre, que te acompañe en tu vuelo, que no le asuste caer. Mereces un amor que se lleve las mentiras, que te traiga la ilusión, el café y la poesía.



Frida Kahlo

Tú, mi más profunda inestabilidad

Boca arriba sobre un charco de sangre yacía inerte mi alma. Mirando hacia el cielo y aún buscando respuestas no me importaba nada más, me había quedado vacía. Necesitaba saber que pasó, de cualquier manera te había perdido y solo había algo que me atormentaba más y era no saber por que.

De nada sirvieron los besos bajo las estrellas, o las promesas de amor,  que aunque cursis... mantenían viva mi ilusión. Me lanzaste a un pozo profundo para dejarme morir ahi, lentamente y en una terrible oscuridad. Sola y con el corazón en pedazos no me quedaba nada más, no solo me rompiste, te aseguraste de que no volviera a amar jamás.  




martes, mayo 26, 2015

Madness

Te abrazo como si nada más importara, finalmente eres la única que está presente en todos mis momentos y en cualquier circunstancia. Mentiría si te describiera como serena y apacible, pues, eres impulsiva, desordenada, inquieta y seamos sinceras, no me dejas en paz ni tres segundos, tú me sujetas y yo me aferro a ti, tú me acaricias y yo me pierdo en tus brazos.

Te toco y me doy cuenta que he vivido toda la vida con las manos vacías, y aquí me tienes, a tus pies y sin poderme ir lejos, con esa ternura  y esa pasión desenfrenada que solo vive cuando estamos juntas. Te necesito tanto que no quiero que me dejes sola.

Te siento cada mañana al despertar a tu lado, me he acostumbrado tanto a esa sensación que ya no podría vivir sin ti, ni si quiera lejos de ti. La gente no entiende lo que tú y yo tenemos, es algo que es tan nuestro, Ese placer que provocas solo alguien que te conozca lo podría sentir. Sin embargo, soy egoísta, eres mía y no te comparto con nadie más. 



miércoles, diciembre 03, 2014

Estúpida cordura

Y hay días así... sordos, grises y aburridos. Estoy lleno de palabras que viajan en el aire pero no llegan a ningún lado. Todos los miedos que estuvieron dormidos comienzan a salir de donde por muchos años estuvieron encerrados. Y así, mientras tu pasas frente a mi llena de todo lo que necesito, me siento solo y me siento triste.

Tengo el recuerdo de tus besos malditos bajo mi almohada, creo que me abandonaste por que no soportaste mi mediocridad en todo lo que hago. Lamento haber roto tus expectativas con mi ineptitud y mis pocas ganas de hacer cualquier cosa.  Así es esto, uno es lo que es y no hay más que eso. De cualquier forma te odio por abandonarme a mi suerte sabiendo que no se vivir sin ti.

El día apenas empieza, vuelvo a no ser, y no estás aquí para arreglarlo.


miércoles, noviembre 12, 2014

Se marchó.

Tengo la sensación de que el invierno se acerca, lo noto en el aire y lo noto más en tu ausencia. Con un poco de tristeza puedo notar como las ultimas hojas se caen y lentamente las arrastra el viento. Y aquí estoy sentado frente a mi puerta extrañándote, recordando cuantas veces te presumía que era todo un poeta cuando simplemente estaba aburrido y quería tu atención. 

¿Por que te fuiste? me dejaste solo y nunca tuve la oportunidad decirte lo que en realidad pensaba.


jueves, noviembre 06, 2014

Demonios...

En el instante mismo en que rozó sus labios se dio cuenta que acababa de comprar un boleto en primera clase hacia el infierno. Por un instante sintió miedo de que él retrocediera,  pero, no fue así, por el contrario, él abrió un poco los labios, la rodeó con los brazos fuertemente y le devolvió el beso. Ella sentía como latía su corazón, como si se fuera a salir del pecho, él no estaba interesado en su corazón, quería su alma. Ese fue el primero de muchos encuentros que tuvieron, siempre de noche, siempre en las sombras.


Escritores

Escritores...

¿Y de que escribes? me preguntó la niña mas guapa de mi grupo de amigos. Escribo tonterías, de nada y de todo al mismo tiempo, ya sabes, solo por matar el tiempo. Que respuesta mas boba que dí, pero que podía yo hacer, esta chica hace meses que me gustaba y yo no me atrevía a decirle nada. Escribir me daba la oportunidad de expresar de algun modo lo que mi personalidad introvertida no era capaz de hacer, y menos delante de alguien que me gustara de esa forma. 

Y así empecé a escribir sobre esta chica, sobre sus ojos tristes, sobre su risa tonta, sobre todo de ella, hasta que un día, conoció a alguien que si podía hablarle de frente y se aburrió de mi.



jueves, agosto 28, 2014

Pasó eso que llaman vida y ella se aburrió

-Somos dos malditos desconocidos que se conocen jodidamente bien-, terminó su cerveza y salió del lugar, no sin antes hacerle una vulgar seña con su mano y azotar la puerta. Subió a su auto y arrancó rápidamente haciendo rechinar las llantas. Después de unas cuadras comenzó a llorar. Estaba molesta, triste, decepcionada, tantas cosas sucedían, y ya sin pensar en las lagrimas, éstas solo brotaban de sus ojos, lloraba por que extrañaba sentirse como antes, estar bien.

Tiempo atrás, él siempre era la respuesta cuando alguien le preguntaba en quien pensaba, sin embargo, lentamente ella simplemente dejó de pensar en él. Por ahí dicen que con el tiempo la gente cambia y los sentimientos cambian y aún así, eso no quiere decir que el amor una vez compartido no fuera real y verdadero, simplemente significa que algunas veces cuando la gente crece, crece aparte. No hay culpables, simplemente pasa.

Ahora ya no estaba segura, las cosas que le causaban gracia ahora le molestaban, tenían tanto en común y aún así nada era suficiente, pasó lo que tenía que pasar, eso que llaman vida y ella se aburrió.



lunes, abril 14, 2014

Buenos Aires




Era la primera vez que estaba en Buenos Aires, me encontraba en la ciudad  por un viaje de trabajo tan aburrido y común como cualquier otro. Se supone que pasaría toda la mañana y tarde en diferentes reuniones para salir justo a la hora de la cena y de regreso al hotel a preparar asuntos para el día siguiente. Después de un par de años de constantes viajes de trabajo uno pierde el interés en vagar por lugares nuevos.

Los primeros 3 días justo como lo anticipaba salía del trabajo al hotel para cenar algo rápido y continuar con alguna tarea que haya quedado inconclusa durante el día, para después simplemente dormir. Tengo tanto cansancio y fastidio de todo y de todos desde hace un tiempo atrás, me he convertido en la persona que juré que jamás llegaría a ser, aburrido, monótono y amargado.

Un día antes de mi regreso salí un poco más temprano que los días anteriores y ante el hastío de estar toda la mañana y tarde encerrado busqué un lugar para cenar. Tomé un taxi y le dije al chofer que me llevara a algún restaurante que él me recomendara. Me acomodé en el taxi y cerré los ojos para descansar un poco. No presté atención en el camino y finalmente cuando el conductor se detuvo pagué el viaje y simplemente me bajé. 


Para mi sorpresa el colorido del lugar me impresionó, no parecía estar en la misma ciudad, mi fastidio se disipó un poco y en lugar de entrar al restaurante decidí caminar por ahí.


Esta zona de la ciudad daba la impresión que se había quedado atrapada en el tiempo, pero definitivamente eran los colores y la gente lo que me tenía envuelto en mi asombro. Una mujer me veía de reojo y discretamente se reía de mí. Finalmente se acercó y me cuestionó de donde venía, era evidente mi cara de turista. Le comenté que venía de México y estaba aquí por trabajo, que era mi ultima noche en Buenos Aires y que decidí salir a cenar y dar un vistazo por la ciudad. La mujer se río y me dijo que trabajaba en un pequeño restaurante a unas calles de ahí y me invitó a conocer el lugar. Realmente no tenía nada mejor que hacer así que accedí a acompañarla. 

En el camino me contó que el barrio donde estábamos es conocido como "La Boca", cuna de los que años atrás fueron inmigrantes italianos, griegos, españoles, croatas, polacos y alemanes. Era la parte de la ciudad donde a finales del siglo XIX habitaban los marginados y prostitutas. En palabras dichas por esta chica, en esa época este barrio era conocido como el  "Arrabal", donde al calor de la promiscuidad nació el tango. Le pregunté sobre las fachadas ya que estaban pintadas de todos colores, y sin estar muy segura me contó que como la gente que fundó ese barrio no tenía dinero, y pintaban sus casas con los sobrantes de pinturas que les daban, de ahí el característico aspecto del lugar.


Andamos un par de cuadras y llegamos a un pequeño restaurante al final de una larga calle, afuera había mesitas con una vela y manteles con orillas bordadas de encaje, la chica me dijo regreso en un minuto. El mesero me acomodó en una de las orillas cerca de donde unos músicos tocaban el bandoneon y el violín. Ordené una copa de vino y me dispuse a observar la escena que estaba frente a mis ojos. Un barrio antiguo, música, mesas en la calle y un buen vino. 

Comenzaba a sentirme menos amargado, miré mi reloj y era aún temprano, de entre las mesas aparece una pareja de bailarines y entonces justo frente a nosotros comenzaron a ejecutar una pieza de tango. El sonido del bandoneon era simplemente hermoso, la chica tenía una expresión que derramaba sensualidad, me sentía emocionado y a la vez conmovido.  Una vez que terminó la música, los bailarines se despidieron y para mi sorpresa la chica fue hasta mi mesa y me di cuenta que era la misma que me trajo al restaurante. 

Estuve horas platicando con esta mujer hasta que regresé al hotel para alistarme para mi regreso, ni si quiera estaba cansado, cuando tomé el vuelo a casa tenía esa última noche grabada con tinta en el cerebro.

De las cosas que guardo de esa ultima noche en Buenos Aires tengo algunas frases de esta chica:

"Agradezco haber nacido en Buenos Aires"

"Buenos Aires es la noche, es el tango, son los amigos"

"No hay diferentes tipos de tango, el tango es solo uno, y como el amor hay quienes lo hacen bien y quienes lo hacen mal"

"Y al levantarte de mi cama, y salir por esa puerta te perderás, como  los sueños que se pierden en la esquina"



viernes, octubre 18, 2013

Sueño o pesadilla?




Eran las 7 de la mañana, ¿quién demonios toca a tu puerta un sábado a las siete de la mañana?, de mala gana salí de la cama, aún con la vista nublada fui dando de tumbos por el pasillo hasta que llegué al corredor principal, claro, no sin antes golpearme con una esquina el dedo pequeño del pie. Al tiempo que maldecía en silencio por haber tenido que levantarme quité el cerrojo de la puerta, y al abrirla, aún con la vista un poco nublada vi la silueta de una linda chica que sostenía una maleta. Me froté los ojos aún con unas cuantas lagañas y los abrí nuevamente esperando enfocar mi vista, una sonrisa se asomó del rostro de aquella chica, inmediatamente vino un caluroso abrazo y un sensual beso que me recordó que ni si quiera me había lavado los dientes. 

Me tomó unos segundos reconocerla, era una antigua novia de la escuela, estaba tan cambiada, tan diferente, tan bonita. Al terminar el bachillerato cada quien tomó caminos diferentes y asumí que esa relación había terminado. Es lo lógico no? Ciudades diferentes, caminos diferentes, pero, ¿Qué demonios hacía en mi puerta y con una maleta?

¿No me invitas a pasar? Me preguntaba con esa miradita coqueta que la caracterizaba. No sabía que era peor idea, si quedarnos en la puerta de casa de mis papás y yo vistiendo solo un pants, o invitarla a pasar y que los vecinos chismosos sacaran sus conclusiones. 

La invité a desayunar en el café que está a unas cuadras de la casa, le pedí unos minutos para ponerme algo mas presentable mientras ella me esperaba en su carro. Rápidamente y antes de dejarla contestar algo me arregle un poco y salimos en su coche en dirección al café.

Sentados en una solitaria mesita en la esquina del restaurante amablemente le pregunté ¿Qué había hecho todos estos años, que había sido de ella, como había estado? Tomando la taza del café con sus dos manos como niña chiquita e inclinando la cabeza un poco, como pensando bien lo que iba a contestarme, finalmente y con una sonrisa traviesa me dijo, ¿Te acuerdas del hermano de Julián? se fue a estudiar a la misma universidad que yo, fue como amor a primera vista, de esos de cuentos de hadas, nada parecido a lo que teníamos, nos casamos justo terminando la escuela y ahora tenemos 2 hermosos niños.

Me sentí intrigado, mi noviecita del bachillerato estaba en mi puerta 10 años después de haber tomado caminos diferentes y con una maleta. No tenía sentido. Yo ponía cara de atención mientras contaba lo maravillosos que eran sus niños. Después de largas anécdotas sobre sus pequeños, me tomó de ambas manos y me dijo: Hace una semana firmamos el divorcio, el infeliz me estuvo engañando por años y nos ha dejado prácticamente en la calle a mi y a los niños, por eso hemos regresado, estamos en casa de mis papás y estos días he estado pensando en nosotros, en mi antigua habitación tenía una caja de fotografías nuestras y recordé lo bien que se sentía estar juntos. ¿Que opinas si lo intentamos otra vez? He venido con el propósito de pasar unos días contigo y ver si podemos tu sabes, tener algo serio ahora que estoy libre. 

Al parecer a esta chica no le había cruzado por la mente preguntarme mi opinión, en todo este elaborado plan yo era simplemente el sujeto que podía hacerme cargo de ella y de los pequeños. No sabía de que manera hacerla entrar en razón sin romperle el corazón y derrumbarle los castillos que segundo a segundo crecían en su cabeza. Afortunadamente llegó el desayuno y pude quitar mis manos de entre las suyas, me miraba tan dulcemente que me sentía mal tan solo en pensar que dentro de poco derrumbaría todas las ilusiones que ella sola había creado. De forma casual le dije, ¿Y no ha cruzado por tu mente que quizás yo no me encuentre libre en este momento? Mi comentario le causó tanta gracia que una lagrimita se le escapó de tanto haberse reído. Se disculpó y me dijo, mira, se que no te has casado, que aún vives con tus papás y que efectivamente tienes novia. Todo eso lo sé, lo único que te pido es que me dejes quedarme unos días contigo para que veas lo felices que podríamos ser. 

Ok, esta chica como el 95% de las mujeres estaba loca, hermosamente loca, pero aún así loca, si mi novia me viera platicando con mi ex que me mira tan dulcemente y planea mudarse conmigo una semana seguro me destripa vivo (figurativamente hablando claro está).  La dejé terminar el desayuno y de la manera más amable que encontré le dije que tenía que rechazar su propuesta, que si bien me halagaba de sobremanera que me considerara como la mejor de sus opciones no sería nunca capaz de romper el corazón de la chica que amaba, y esa chica era mi actual novia. Civilizadamente pedimos la cuenta y noté como unas lágrimas se le escapaban a mi acompañante, me regresó a mi casa y estacionados frente a mi puerta me dijo: Bájate de mi carro y espero no me vuelvas a buscar. 

No hubo besito de despedida, ni grandes abrazos, ni si quiera una disculpa por sacarme de mi cama tan temprano, tampoco hubo un gracias por invitarme el desayuno, por el contrario una mujer loca en su carro totalmente ofendida por no haber aceptado su propuesta dignamente me pedía que no la volviera a molestar.

Entre a mi casa, me quité los zapatos y me dejé caer en el sillón, tan cansado como si hubiera regresado de una gran batalla, estaba justo apenas cerrando los ojos cuando tocan el timbre de la casa, me levanto malhumorado, me golpeó nuevamente en el dedo pequeño del pie ahora con la mesita de centro y al abrir veo a  mi novia con una gran sonrisa que me dice: "Arreglaté que te voy a llevar a desayunar!"








miércoles, septiembre 04, 2013

La loca del cincel



El otro día se escuchaban gritos y golpes en la casa de junto, era como si una persona estuviera discutiendo furiosamente, aunque ninguna otra voz se escuchaba. Transcurrieron aproximadamente 40 minutos entre gruñidos, gritos y golpes cuando el silencio invadió de nuevo la estrecha calle donde vivo. La vida en el barrio se ha vuelto peligrosa y si escuchas algo así no quieres ni asomarte a ver que pasa y yo como el hombre precavido y maduro que soy, permanecí inmóvil jugando play station en la comodidad de mi sala.

Después de unos minutos de calma los gritos de una mujer se escucharon de nuevo,..."vecino, vecinito... ayúdeme por favor!" y una y otra vez repetía lo mismo. Traté de ignorar los gritos de la vecina pero su voz era realmente irritable. Me paré del sillón y calladamente salí al balcón esperando que alguien más atendiera las suplicas sollozantes de la vecina. Nadie más que yo apareció y vi la cabeza de la vecina asomada por una ventana. 

Pocas veces la había visto, era una mujer de unos 40 años con profundas ojeras y el cabello amarrado con un trapo descolorido. "Vecino, que bueno que lo veo, ¿no tendrá un cincel?, fíjese que me dejaron encerrada y tengo que salir a hacer algunas cosas". Me sonreía al mismo tiempo que sus ojos lloraban, que sensación más extraña, continúo diciendo, "mis hijos llegan hasta dentro de una hora y yo no tengo llaves, sea bueno y deme un cincel." 

No quería averiguar nada sobre la situación de la mujer, y regresé a mi casa a buscar la herramienta. Me tomó un tiempo encontrarla y regresé con la vecina, ella me vio con el cincel en la mano y me gritó que se lo lanzara. Me pareció en extremo peligroso hacerlo, pero ella era tan insistente y no se callaba que accedí y al tercer intento lo atrapó, me dio las gracias y desapareció entre las sombras de la habitación. 

Regresé a la sala, se escucharon fuertes golpes en la puerta del patio trasero de la vecina y luego el abrir y cerrar de la puerta. La vecina subió a su auto y se fue. 

Han pasado 2 semanas, la loca mujer que vive a un lado de mi casa no me ha regresado el cincel y tampoco ha regresado a su casa, su familia sigue la misma rutina habitual y nada a cambiado excepto que ya no hay golpes ni gritos en la casa de junto. 

Si te preguntas si esto es solo un cuento te diré que sigo esperando que me devuelvan mi cincel. 






martes, julio 09, 2013

Y a veces, simplemente me acuerdo de ti - Microrelato

Habían pasado 5 años desde la última vez que cruzamos miradas.

Un día solo ocurrió, me sentí abrumado, aburrido, cansado de escuchar el mismo cuento de vivir juntos. Sabías las reglas del juego desde que te conocí. Nunca te mentí y aún así, parecía que mi sinceridad no era suficiente, como todas las chicas cada vez querías más. 

Esa noche me levanté sin decir una palabra, me abroché el pantalón y te dejé. Tuve la intención de agregar alguna frase amable por haber sido el refugio donde tantas veces fui a matar mis ganas, pero, nada de lo que dijera iba a ayudar a salir bien  librado de tu vida.

Nunca te lo dije pero, me gustaba visitarte por las noches no solo por comerme a besos tus deseos y tu locura, era también por tu aroma, que muy a mi pesar un día dejó de estar impregnado en mi y te extrañé.


viernes, abril 12, 2013

El sueño de la razón produce monstruos

Tengo miedo que se apaguen las luces y no tenga nada a que aferrarme. Hoy los sueños se han quedado dentro y la razón, así como tú, ha huido por la puerta trasera. Los días se han vuelto mucho más oscuros y la lluvia más fría. Me cansé de intentarlo y hoy nada está en su lugar, nada luce como debería ser. Las fantasías de arena que construí anoche han desaparecido, te los has llevado, así como te llevaste lo que me quedaba de mi cordura. No has dejado nada. 

¿Crees que no tiene sentido? 


Te diré que tiene sentido, estoy seguro que esto es parte de un experimento que algún loco llamo vida y en algún  otro lado hay millones de espectadores apostando cuanto tardaremos en tratar de acabar con ella. Maldita seas tú y malditos sean todos ellos, me dejaste solo y no volteaste hacia atrás. 


¿Mandarás a alguien a salvarme? ¿Será la vida, la muerte o el sueño?, o simplemente tomarás un lugar en primera fila junto con muchos otros que se han ido para ser un testigo más de mis actos.










lunes, abril 08, 2013

Dibujando mi sonrisa

Sonrío a la niña empañada en el espejo,  el vapor que lo cubre oculta las marcas de la noche anterior, esta vez solo son un par de dedos marcados en el brazo que con manga larga son fáciles de disimular. Me seco rapidamente el cabello y le doy unas pasadas con el cepillo, es día de escuela. Hay que estar lista a tiempo o no me dejarán entrar y quedarme en casa no es una opción.

El vapor comienza a disiparse y la imagen del espejo deja asomar mi delgado rostro, el miedo se mezcla con la euforia por irme pronto. Rapidamente me visto y tomo mis cosas, bajo las escaleras de puntitas, no deben oírme.

Justo bajando el último escalón, tropiezo con lo que parece un mueble, el primer piso es un desastre, botellas vacías, platos rotos, olor a alcohol por todo el lugar. La calma sepulcral que en ese momento existe en mi casa me atemoriza aún más que la imagen de lo que se ha vuelto costumbre cada noche. Respiro profundo para dejar de temblar y moverme de una manera menos torpe entre los vidrios. Lentamente me dirijo a la puerta, no hay tiempo para buscar dinero o algo que llevar al lunch, en ese momento solo importa salir de ahí. 

Cierro la puerta sin hacer un solo ruido, lo he conseguido, un par de horas para pretender que todo está bien y no tener miedo antes de regresar.


jueves, marzo 21, 2013

El mercado de pescados




Don Pascual uno de los hombres más cultos de la pequeña comunidad de Barahona en República Dominicana tenía un puestito de revistas en el centro del  pueblo, la pintura color mostaza, con el paso de los últimos 30 años y de los camiones, se había vuelto de un color marrón mugriento dejando asomarse algunas partes de la oxidada lámina. Dentro del pequeño puesto, entre montones de revistas de segunda mano y algunas pilas de periódicos, podía verse a Don Pascual sentado en su pequeño y apolillado banquillo de madera leyendo algún libro de esos de los que nunca se venden, podían pasar horas antes que alguien se acercara a comprar el periódico que era lo único que  vendía nuevo.

Cerca del puesto de Don pascual estaba el mercado de pescados, era sencillo ubicar el lugar ya que el olor lo anunciaba a un par de kilómetros antes de llegar, en general a nadie de Barahona le molestaba el aroma, excepto a Concha.

Fue en el mismo mercado de pescados donde ocurrió la tragedia de la cual se habló por meses. Sucedió durante la mañana, exactamente hace un año, justo cuando Concha cansada de su vida y del olor a pescado murmuraba entre dientes unas cuantas groserías al tiempo que le arrancaba las tripas a un pez gato.

Por generaciones, su familia se dedicó a la venta de pescados y mariscos en el mercado central, desde muy pequeña, Lupe, la madre de Concha, la llevaba con ella al puesto y la acomodaba en un pequeño corralito que le había improvisado con rejillas de madera. Lupe y su marido estaban muy orgullosos de su hija y tan pronto como les fue posible la fueron instruyendo en el negocio de la familia.   Sin embargo, la niña conforme pasaban los años perdía el entusiasmó de estar entre pescados y sus padres. Por complacerla accedieron a enviarla a la escuela en las mañanas siempre y cuando ayudara en el negocio familiar en las tardes.

Eran las 8 de la mañana, ya habían pasado unas 3 horas desde que llegaron al mercado. Habían transcurrido solo unos días de que Concha se había graduado de la secundaria. Ahora trabajaba tiempo completo en el puesto, sus padres no podían estar mas orgullosos de que esa distracción de la escuela se hubiera terminado. Podría ahora enfocarse a su carrera en el mercado.

Si Concha hubiera sabido esa mañana lo que sus palabras causarían, seguramente se hubiera quedado callada mientras desescamaba el carite.

Yo quiero seguir estudiando, miraba desafiante Concha a su madre,  soltó por un momento el afilado cuchillo, bajó la mirada, y prosiguió, me he inscrito en la preparatoria, creo que puedo hacer ambas cosas, estudiar y seguir ayudando aquí. 

Lupe se puso pálida, luego se puso verde, y finalmente roja, y empezó a vociferar:

Concha! como se te ocurre seguir estudiando, eres una egoísta, nadie en nuestra familia ha estudiado mas allá del sexto año, tu padre y yo hemos sido muy generosos cumpliendo tu caprichito de estudiar la secundaria y solo por que no dejabas de llorar. Eres una malagradecida, olvida toda esa estúpida fantasía que no pasará.  ¡Los tiempos no están para estudiar, están para trabajar!

Concha rompió en llanto y empezó a gritar como loca - ¡Te odio! ¡Te odio, y  te voy a odiar para siempre! Ojalá te murieras, ya me tienes harta, lo único que te importa son tus cochinos pescados, nunca te ha importado lo que yo quiero.

Lupe se encolerizaba más, mientras observaba a su alrededor como todos murmuraban sobre el tremendo pancho que estaba haciendo Concha. Lupe se abalanzó sobre ella y le propinó tremenda cachetada mientras sus ojos se ahogaban en furia.

Muchacha mal agradecida, entiende que no puedes zafarte de lo que nos mantiene. - Los ojos le brillaban mientras le gritaba a Concha, de repente, sus manos comenzaron a temblar. No pasó ni un minuto de haber terminado de decir que ese era el trabajo del que no podía zafarse cuando la enorme mujer se desplomó en el piso, justamente sobre el periódico donde arrojaban las vísceras de pescado.

Concha se mantuvo inmóvil, con la mirada fija sobre aquel cuerpo regordete. Si bien nunca estuvo de acuerdo con ella, su intención nuca fue realmente que muriera, solo lo decía para molestar a su madre. Y ahora, Lupe estaba tendida ahí, sobre las tripas de pescado. El padre de Concha corrió a levantarla pero no fue fácil, Lupe era una mujer de unos 150 kilos mas o menos, no era una sencilla tarea moverla.   Después de mucho rato el médico del lugar llego a valorar la situación y determinó que Lupe estaba muerta y no había nada más que hacer. El padre de Concha se fue con el cuerpo, lo subieron entre 8 en la caja de una camioneta de redilas. Concha permaneció en el puesto sin decir una palabra

Los chismes no se hicieron esperar, en cuestión de horas el pueblo entero hablaba solo de una cosa, Concha había matado a su madre de un coraje. Concha era una mal agradecida que la odiaba y deseaba que muriera. Lupe era una santa que había dado todo por su hija y a cambio ella la mató.

A Concha no le quedó mas remedio que bajar la cabeza, tomar el cuchillo y continuar entre lagrimas destripando pescados, finalmente era lo que su madre hubiera deseado para ella.

Comienza a oscurecer, Don Pascual empieza a amontonar las revistas en pequeñas columnas dentro del puesto y a cerrar las puertitas que sirven de ventanas, coloca los viejos candados en cada orificio para mantener cerradas las puertas y se aleja del bullicio cargando en una mano el viejo banquillo de madera y en la otra su empolvada vida.


Ariadna A -  Julio 2004

jueves, marzo 14, 2013

Me vas bien de noche



Y te sientan bien estas líneas que escribo,
tanto como tu pantalón negro,
o tu impecable camisa a rayas

Y te va bien el estilo simple,
tu barba a medio salir, 
o tu andar despreocupado

Y te sueño despierta
Y te amo mientras duermo


Sabes que te voy bien de día,
Pero me vas mejor de noche





The girl in the bar

El pequeño bar, vagamente iluminado se encontraba lleno, era jueves, detrás de la barra se encontraba Jil, tan alegre como siempre platicando con los clientes y preparándoles sus tragos. Era una chica simpática, hacía tiempo la conocía, siempre atendiendo a todos con una sonrisa y riéndose de sus chistes malos.

Al final de la barra, un hombre alto, delgado, con el cabello completamente blanco, aunque con certeza les digo que no pasa de los 50 años. De aspecto despreocupado y por la forma de acomodarse en el banquillo hacía pensar que solo era un tipo como cualquier otro. Ese soy yo, un tipo como tantos más, en una ciudad llena de tipos que pretenden hacer creer que todo está bien.

Gente entraba y gente salía, grupos de amigos que celebraban el cumpleaños de alguno de ellos y otros tantos que sólo "pasaban el rato", me sentí un viejo entre niños, me sentí solo una vez más.

Jil, tráeme otro whisky y platica conmigo!, la dulce chica hacía cuanto podía por hacerme sentir mejor, sabía lo generosas que eran mis propinas, y más aún después de un par de tragos. Sin embargo, aún con la charla de Jil me sentía solo en un bar lleno de gente feliz.

El bar estaba por cerrar, sólo Jil y yo quedábamos en el lugar, yo charlaba tonterías y Jil hacía como que me escuchaba, eso me bastaba y yo hacía como que le creía, estábamos en nuestro juego de pretender que nos importaba lo que el otro decía cuando una chica entró, y acercándose a la barra preguntó si aún había servicio.

No se qué fue lo que me impresionó tanto de ella que no podía dejarla de mirar, si lo pienso bien ahora, era una chica común a una hora poco común, de aspecto sencillo e inocente. Jil le dijo que estaba por cerrar pero que aún la podía atender. Yo seguía sin poder quitarle la vista de encima, pero no de una forma que la incomodara, era más como una mirada de curiosidad y asombro.

Buenas noches señor, como le va? Me preguntó tiernamente, sentí como si me cayera y regresara al mismo tiempo, que chica tan simpática y linda pensé, también me dio la impresión de que era muy joven pues me llamaba "señor".

Le dije me va bien, disfruto de un par de tragos antes de ir a casa, me miró inclinando la cabeza buscando el anillo en mi mano izquierda, como asegurandose que no la estuviera tratando de engatusar con alguna historia. Le conté que era casado y cada jueves venía a este bar. Le conté de aquí y de allá, de mi trabajo y de mis hijos que nunca me visitan, y el tiempo voló. Hacía tiempo que no tenía esa sensación de que alguien se interesara realmente en lo que tenía que decir, me sentí acompañado en ese momento por una chica que seguramente era de la edad de mis hijos.

El bar iba a cerrar y ella se debía ir, se despidió tan dulcemente como me saludó y sin poder decir nada la vi alejarse por el pasillo del bar. Me quise parar pero estaba más ebrio de lo que pensaba. Gil me subió a un taxi y me mandó a casa. No quería llegar, últimamente tomaba más y más seguido para no pensar en ella, mi hermosa Teresa, mi querida esposa que se me había adelantado y me había dejado en esta casa tan grande para mi solo.

Por un rato la chica que conocí en el bar me recordó a mi esposa años atrás, estuve tan inmerso en su plática y su gran parecido físico que ni si quiera le pregunté su nombre, a decir verdad estoy tan borracho en este momento que empiezo a dudar si en realidad pasó.

Things

Y una es así, tan complicada por las cosas mas sencillas. Tan impaciente por hacerlo todo y no dejar escapar nada que aveces se pierde en el...