miércoles, abril 29, 2009

El día que Mario perdió su sombra.





Mario es uno de esos tipos que tienen una cara que ya has visto en algún otro lado pero no recuerdas donde, tiene algo de tristeza en la mirada y sientes su pesadez. Esa parte me abruma, es como si al caminar arrastrara toda una vida, siendo que Mario apenas alcanza los treinta años.

Lo conozco desde siempre, y desde pequeño era un niño “raro”, y me refiero a “raro” en el estricto sentido de no encajar dentro de los parámetros normales. Aparte de gustarle estar solo, tenía gran fascinación por leer. Debido a su peculiar forma de ser Mario prefería estar ausente la mayor parte del tiempo, no soportaba a la gente "común" que gastaba su día hablando de chismes y programas de televisión, suficiente tenía ya con convivir con sus compañeros durante las horas de clases.

Los años pasaron y las rarezas de Mario fueron aumentando, había días en que era la persona más carismática y divertida, y al día siguiente podía estar todo el día recluído en su habitación, que por cierto ésta no era más que un cuarto descolorido con una camita al fondo. A nadie le parecía que Mario fuera más raro de lo que normalmente era, debido a que todos los adolescentes actúan de maneras extrañas en algún momento.

Había días en que la soledad le pesaba más que de costumbre y era en esos momentos cuando deseaba tener un amigo que fuera como él y no como el resto de la gente que lo rodeaba y que en absoluto lo entendía, cuando la necesidad de compartir sus pensamientos con alguien lo abrumaba, éste simulaba platicar con su propia sombra como si ella fuera alguien más. En cierta forma le resultaba estimulante platicar con "alguien" que lo entendiera y no tuviera que explicarle términos que para él eran de uso común. Cada día eran más las horas que pasaba encerrado platicando con su sombra a la que llamaba Charlie, cada vez que tenía alguna dificultad en el colegio o en casa se quejaba amargamente con Charlie quien atentamente lo escuchaba. Llegó el momento que Charlie más que su amigo era su obsesión, contaba los minutos para regresar a casa y hablarle por horas de todo lo que habia pasado ese día.
Quizas nada hubiera cambiado en la rutina de Mario si las cosas no se huieran salido de control ese verano que recién comenzaba las vacaciones. Había terminado el cuarto semestre en la preparatoria y anhelaba estar en casa para disponer de todo el tiempo del mundo para hablar con Charlie. Quería discutir el tema de lo que haría al terminar la preparatoria y algunos planes que tenía con respecto a la chica que le gustaba.
Mario nunca se percató en que momento dejo de percibir a charlie como una sombra cualquiera. Ya no era necesario que ninguna luz lo iluminara para que detras de él la oscuridad apareciera, de tal forma que la sombra de Mario siempre estaba presente, ya fuera de día o de noche Charlie estaba visible para Mario todo el tiempo. Lo seguía a todos lados y lo acompañaba en cualquier situación.
Esa tarde que Mario regresó de la escuela y que comenzaba el verano fue la primera vez que oyo la voz de Charlie:
"No deberías invitarla a salir Mario. No sabemos el tipo de persona que es esa chica, a veces me da la impresión de que en clase nos observa para ver que puede averiguar sobre nosotros. No veo buenas intenciones en ella"
De manera automática y sin percatarse de que Charlie le había hablado Mario asiente con la cabeza y decide no contactar a Isela, es más, comienza a creer que es una pésima idea tener su contacto en el messenger y lo borra de inmediato. Seguramente ella podría mandale algún virus con el que pudiera entrar a su computadora y robar información personal de él. Lo mejor será eliminarla para siempre de sus listas de amigos.
Así como Isela, lentamente Mario fue eliminando de su vida a cada uno de sus compañeros de clases, decidió no conectarse más a Internert por miedo de que alguien estuviera interceptando su información. Pasó las primeras semanas de vacaciones encerrado en su cuarto y cuando salía de él evitaba lo más posible a su familia.
Los días que Mario salía a la calle para con esto evitar las constantes preguntas de su madre sobre su aislado comportamento, se distraía viendo que las personas tenían diferentes tipos de sombras. Era imposible para alguién como él evitar observar a la gente y más aún a sus sombras. Notó que había personas que tenían sombras con los colores del arcoiris, algunas otras eran tan brillantes que si las llegaba a ver detenidamente sentía como éstas lo cegaban. Se sentía atraído por esas sombras de colores, sin embargo, no todas las personas tenían ese tipo de sombras tras de ellos. Había personas que arrastraban sombras negras como Charlie pero tenían otras características como cuernos o largas uñas, inclusive esas sombras tenían por lo general ojos brillantes. Mario disimulaba no observar a éstas sombras oscuras debido a que lo asustaban de sobremanera, Charlie le había explicado que esas sombras por lo general las arrastan personas que han atentado contra la vida de alguien más, o incluso sobre ellos mismos. Nada bueno significaba arrastrar una sombra como esas, era mejor pasar desapercibido junto a ellas.
Unos días antes de regresar a clases Mario decidió que tenía ganas de salir a la calle y sentarse en una banca del parque con el fin de distraerse viendo las sombras de las personas que pasaban por ahí, una ves que estuvo en el parque observo las sombras de un grupo de niños, cabe mencionar que hacía ya unos días que Mario dejó de poner atención a los rostros de las personas, para él todos eran cuerpos de caras borrosas con sombras perfectamente definidas. El grupo de niños que jugaban ese día en el parque llevaban junto a ellos un montón de sombras doradas, rosas y amarillas que escandalizaban por todo el lugar de un lado a otro. Más adelante una pareja se besaba a lo lejos y pendían de ellos sombras de idénticos colores con matices blancos y naranjas. Justo estaba por apartar la vista de la pareja cuando sintió que a su lado izquierdo algo se escabulló por detrás de la banca donde estaba sentado. Recordaba que al llegar al parque junto a la banca se encontraba un letreto que decía "no alimente a las palomas", y éste ya no se encontraba ahi.
Mario se quedó quieto unos minutos con la mirada hacia el piso y tras escuchar un sonido apenas perceptible notó como el letrero regresaba a su sitio. Asustado buscó a Charie y éste después de un largo suspiro le dijo que en "nuestro mundo" los objetos están en completo movimiento siempre, pero que ahora que se ha acostumbrado a ver mejor que la gente ordinaria lo había comenzado a notar. La explicación de Charlie no lo había dejado del todo satisfecho, de hecho, empezó a sentirse asustado, decidió que era hora de regresar a casa. En el camino que lo llevaba a casa trataba de no poner atención a nada ni a nadie, cualquiera que lo hubiera visto diría que no era Mario si no un zombie el que caminaba, aún y que Mario trataba de no ver hacia ningún lado notaba como las cosas se iban escondiendo a su paso y las sombras de otras personas fuera cual fuese su color lo saludaban, incluso habían algunas que lo llegaban a tocar dandole una palmadita en el hombro o tocando ligeramente su mano.
El tiempo parecía haberse detenido, por más que caminaba Mario no llegaba a ningún lado. Desesperado, pensó en pedir ayuda a cualquier persona, sin embargo escuchó como Charlie le advertía:
"Ni si quiera lo pienses, ahora yo se lo que es mejor para tí", Mario se dió cuenta que era Charlie quien estaba al mando en ese momento y no podia hacer nada para evitarlo ya que cada pensamiento que tenía era Charlie quien lo creaba o quien decidía sobre él. Otras sombras comenzaron a acercarse y a lo lejos escuchó una voz familiar que provenía de una sombra dorada:
"¿Mario, hijo que te pasa?", pero él no veía ningún rostro, solo podía ver las sombras de diferentes colores y era imposible para él saber de quienes provenían, hacía tiempo que dejó de ver rostros para solo ver sombras. Escuchó casí al mismo tiempo a Charlie que le decía que era momento de decir adiós, cualquiera hubiera pensado que nada le costaba a Mario gritar para pedir ayuda, pero para él inclusive el hablar había dejado ya de ser una función controlada por él mismo, todo lo que pasaba en el se encontraba dirigdo a voluntad de Charlie, volviéndose Mario una sombra quien ahora solo se limitaba a observar las imágenes a través de los ojos de Charlie. Casí inmiediatamente que escuchó a Charlie decir adios todo se volvió negro.
Mario no sabe exactamente cuanto tiempo pasó desde que lo encontraron en el parque y despertó en un hospital, solamente recuerda fragmentos de recuerdos borrosos en un mundo lleno de gente sin rostro, pero seguramente fue mucho tiempo. Lo primero que vió fué el rostro de un mujer que tenía los ojos inundados en lagrimas, un doctor de bata blanca quien lo examina con una lamparita y una enfermera que revisa los medicamentos que administran por medio de un catéter. Escucha las voces de las personas y trata de ver pero solo ve sus rostros. Las sombras no están, Mario comienza a gritar asustado que no puede ver, empieza a respirar agitadamente, busca desesperadamente a Charlie y éste no está. Le pregunta al doctor si ha venido Charlie a preguntar por él, el médico voltea a ver a la mujer que está al fondo de la habitación y le dice: "Tuvimos éxito".

Fin
Ariadna A.

lunes, abril 27, 2009

Dulcinea



Dulcinea contra la familia de duendes (Cualquier parecido con la realidad solo es mera coincidencia)








Había una vez una princesa de cabellos rizados llamada Dulcinea. La princesa vivía en un pequeño castillo con forma de huevo a orillas del reino de Apodaca. A las afueras de su castillo se podían observar montones de plantas y animalitos silvestres, claro cualquier animalito excepto los perros ya que la princesa los había mandado quitar y los envió al reino vecino.




Dulcinea que estaba próxima a contraer matrimonio con un caballero de la localidad de Cadereyta decidió que no tenía espacio suficiente en su castillo huevo, por lo que adquirió por algunos doblones de oro unas tierras lejanas donde había estanques con patos.




Feliz por su reciente adquisición decidió organizar un desayuno con los reyes (sus padres) en las tierras recién adquiridas, así que llamó a 100 sirvientes y les pidió llevaran todo lo necesario a su nueva propiedad para poder tener un gran almuerzo y una gran fiesta.




El día del gran evento llegó y los reyes y la princesa Dulcinea fueron llevados a las tierras nuevas. En el camino iban saludando campesinos que habitaban en los al rededores, al llegar a su destino la princesa Dulcinea fue la primera en bajar de su carruaje real. Apenas había bajado soltó un gran grito, sus padres y sirvientes corrieron a su auxilio pero no vieron peligro alguno, cuestionaron a la princesa sobre el motivo de tal alarido y dijo, ¡HAY DUENDES EN MIS TIERRAS!.




Todo mundo sabe que los duendes son criaturas muy temperamentales por lo que decidieron convencer a la familia de duendes amablemente que salieran de las tierras de la princesa. Dulcinea se acercó tiernamente al señor duende y le pidió amablemente que desalojara sus tierras a lo que el señor duende respondió que no. El duende alegaba que cuando él llegó ahí no había nadie por lo que las tierras eran suyas. Dulcinea paso del rojo furia al verde HULK en cuestión de segundos y amenazó al Sr. Duende con sacarlo a patadas si no agarraba sus cositas y se iba por las buenas, el señor duende no se inmutó. Dulcinea se da la media vuelta para llamar a sus sirvientes, pero en eso el Sr. Duende le lanzó una piedra, la cual le cayó justo en la espalda.




Todos pensaron que la pobre princesa se iba a lanzar al drama, pero no fue así, antes que cualquiera de su guardia real reaccionara, la princesa había tomado una enorme roca que le lanzó al Sr. Duende aplastándolo por completo. El resto de los duendes que habían invadido las tierras de la princesa salieron corriendo. Los padres de la princesa un poco asustados por el comportamiento de la misma no sabían si reír o llorar. Finalmente tuvieron una gran celebración y después que la princesa se casó con su amado caballero edificaron un gran castillo en el terreno donde todavía yace el Duende bajo la gran roca.




Fin
Ariadna Alonso

viernes, abril 24, 2009

Y te dije adiós



Sábado 11

Julio se encuentra recostado. Al fondo de la habitación se escucha que el ipod toca “twisted nerve”, la versión que silba la maniática y cruel asesina vestida de enfermera en la película de kill bill. Las cortinas siguen cerradas y todo se encuentra en penumbras. El aire apenas respirable pinta de gris la habitación debido a la gran cantidad de humo que han dejado varias cajetillas de cigarros que desde la madrugada empezó a fumar Julio. Cualquiera pensaría que el haber terminado con Ana lo tendría en una depresión tal que lo orillaba a vivir en las sombras, pero no es así, Julio estaba en paz después de años de absoluta obediencia a Ana.

Viernes 10

Eran las 8 de la mañana del 10 de abril, Julio se había levantado desde temprano para ver a Ana antes de llegar a la oficina. Ambos trabajaban en edificios cercanos a unas cuadras del ángel de la independencia. Mientras caminaba por la banqueta llena de trajeados apurados, vendedores ambulantes y uno que otro perro callejero Julio solo podía pensar en Ana y lo contento que se sentía a su lado. Tenía que encontrar algo para hacerla cada día más feliz, mucho más de lo que cualquiera la haya hecho jamás. Ana era una mujer bellísima y entendía perfectamente las exigencias de horario que Julio tenía en su trabajo, por lo que era un preciado tesoro para Julio.

8:30 am, Julio llega al café de la esquina donde Ana lo espera ya, y le pide al mesero dos cafés. Sin cruzar palabras Julio le da un suave beso a Ana en los labios y le hace saber cuánto la quiere. Con la cabeza un poco baja ella alza la mirada de una forma sutil y le dice a Julio sin ningún preámbulo: “Amor, el viernes cumplo 29 años. Llevamos 3 años saliendo y es maravilloso. Me gustaría que lleváramos la relación de una forma más seria” Julio la miraba con los ojos como platos, no sabía exactamente a qué se refería, en sus adentros pensaba que Ana se refería a vivir juntos.

La sola idea de que se Ana deseara mudarse con él lo había dejado helado. Julio amaba el tiempo que pasaba solo, la quietud de su departamento y aunque Ana pasaba ahí casi todo el fin de semana este hecho no le producía incomodidad alguna ya que al irse todo regresaba a su orden natural.

Ana fingía no percatarse de la sonrisa apretada de Julio, le daba un pequeño sorbo a su café y regresaba al tema con sutil insistencia, “Julio sabes que te amo, y estoy segura que tú a mi también, porque no dejar las tonterías de adolescentes y pensar en comprometernos, sabes que mi madre se volvería loca de alegría”. Julio seguía sonriendo, no podía mover un solo músculo de su cara ni siquiera para borrar la sonrisa. No sabía cómo zafarse de tal embrollo así que solo asintió con la cabeza y se llevó la taza de café a los labios, empezó a beber sin percatarse si quiera que no le puso azúcar al café, de cualquier forma aunque la hubiera tenido el sabor de aquel café le seguiría pareciendo amargo, tal como la noticia de que Ana deseaba casarse. Julio terminó apresuradamente su café tomó a Ana de la mano y le dijo “Debo irme ya, luego terminamos de platicar”.


El día transcurrió como cualquier otro, sin embargo la felicidad que horas antes embriagaba a Julio se convertiría ahora en angustia. Julio nunca había pensado en el matrimonio como una posibilidad, le gustaba su vida tal cual era, apacible y serena, disfrutaba cada momento con Ana pero no se veía casado con ella.

11:30 am Julio sale de la acostumbrada junta de los viernes sin haber entendido una palabra de lo que ahí se dijo, quería volver al punto en que antes de ver a Ana estaba completamente feliz. ¿Cómo volver a ese punto? Para Julio responder esta pregunta resultaba imposible. Cada recuerdo del tiempo que había pasado con Ana comenzaba a tener puntos grises. Sin embargo, no quería disgustarla, quizás debería de aceptar el hecho de la posible boda, aunque esto no se asemejaba en nada al futuro que el ya se había trazado, en el cual no estaba casado y mucho menos tendría hijos.

Usualmente a eso de las 3 de la tarde Julio pasaba por Ana para ir a comer pero esta vez no tenía el menor interés de volver a tocar el tema de la “propuesta de boda”, así que lo más sano para su poca estabilidad mental era mandarle un mensaje por celular.

“Tengo algunos pendientes que resolver, platicamos en la noche”

Después de unos minutos Ana contesta:
“No te apures amor, pasaré con mi amiga Claudia a ver vestidos a la tienda de novias de la esquina. Un beso”



La cara de Julio se puso pálida, guardó el celular rápidamente en el cajón del escritorio de una forma que cualquiera que lo haya visto hubiera pensado que algo le estaba quemando las manos. Doña Jovita la señora del aseo lo observaba mientras se reía escondida detrás de una mampara de junto. Al tiempo que comenzaba a sudar un aire gélido le recorrió la espalda, la última vez que sintió lo mismo fue cuando le avisaron que su abuelita Esther había fallecido. Permaneció unos minutos más completamente inmóvil hasta que el timbre de su teléfono le devolvió la cordura. En definitiva no iba a poder concentrarse ese día en el trabajo por lo que Julio se levantó de su escritorio y se dirigió a casa, incusive dejó el celular en su cajón.
Camino a casa iba observando a las parejas en la calle y se preguntaba por que no podía emocionarse por la sugerencia de Ana de unir sus vidas y dejar de ser un personaje obtuso para entrar en el papel del marido responsable con una bella esposa y una casa llena de niños, quizas era cuestión de acostumbrarse a ello, tal vez en algunos años la idea no le parecería tan repulsiva. No tenía el valor para decirle a Ana lo que el pensaba del matrimonio, durante todos estos años él la había complacido en todos sus caprichos y ocurrecias, no sabía como decirle que no. Era evidente que la amaba, pero la idea de vivir juntos hasta que la muerte los separe nunca estuvo dentro de sus planes.
Al entrar en casa, comienza a recorrer habitación por habitación como quien se va a ir de viaje por un largo tiempo y le da el ultimo adiós a sus cosas hasta nuevo aviso. La nostalgia lo invadía, estaba seguro que ni su vida ni su hogar volverían a ser esa cómoda y reservada guarida del mundo exterior, dentro de poco se convertiría en el punto de encuentro de tontas reuniones sociales y después el bullicio de pequeñas criaturas acabarían por enterrar la paz que siempre reino ahi. No importa, la desición estaba tomada, no contrariaría a Ana en este gran paso, si ella deseaba casarse él estaba dispuesto a darle gusto, una vez más.
Se recuesta un momento en el sofá dela sala y en cuestión de minutos se queda dormido, el estress de la noticia lo tenía agotado, por lo que no opuso resistencia alguna ante el cansancio.
Seguramente eran cerca de las 12 de la noche cuando el timbre del teléfono lo despertó. Aún medio dormido levanta el auricular y contesta:


"Bueno"
La voz de una mujer histérica le dice:
"Julio, soy Claudia. llevo toda la noche llamandote. Ana sufrió un accidente terrible. ¡La mataron Julio!.
Julio permaneció en silencio, dudó por un momento que estuviera despierto. La voz en el teléfono seguia gritando a lo que solo entendía pedazos, que si la habían asaltado saliendo de la tienda de novias, que se resistió, que le dispararon, que estuvo horas en el hospital agonizando, que si el celular no contestaba... todo pasaba como en camara lenta. Sintió como una lágrima rodó por su mejilla y colgó el teléfono. Se sentó en el sillón nuevamente, la luz permanecía apagada, estiro el brazo para alcanzar su ipod y sacó del cajón de la mesita de junto una cajetilla de cigarros que a escondidas de Ana fumaba de vez en cuando. encendió un cigarro y lentamente lo disfrutó.

Fin
Ariadna Alonso

jueves, abril 23, 2009

MARSUPIALITO? SUPIALITO? SIPALITO?


Pues resulta que andaba en Morelia y a lo lejos leí: "supialito", y dije AHHHHHHHHHHHH que bonito, pero nada que era un "SIPALITO", nunca me pensé encontrar un lugar comercial con ese nombre, yo hubiera preferido "SUPIALITO". Conclusión "marsupialito" y derivados es super versatil.


martes, abril 07, 2009

TRUE AXAPTA HISTORIES

Cuenta la leyenda que no hace más de unos días existió un programador que poco estuvo de asesinar a un joven mozo que trabajaba en Dell.



La historia comienza cuando Ricardation Grimoldus (el nombre ha sido alterado para discreción del afectado) se percató que las unidades USB de su laptop Vostro no estaban funcionando de la manera correcta razón por la cual llamo al reino de las reparaciones y servicio al cliente. La persona a cargo envío raudo y veloz al más valiente de los reparadores de Vostros pero camino al castillo multimiedos se topo con el hechicero del pueblo el cual a cambio de unas cuantas monedas le dio a probar lo más nuevo en hongos alucinogenos y de regalo un cigarro con polvos peyotescos. Finalmente después de fumarse su cigarro peyotesco y comerse casi todos los hongos el joven reparador de Vostros se anuncia en el castillo Multimiedos... El lugar por si solo era aterrador, el centinela quien portaba un hacha de doble pico lo recibe amenazándolo con hacerle unos cuantos cariñitos si no le indica quien lo ha enviado al castillo y cuál es su misión.


Desinhibido por los efectos del peyote y con los ojos mirando en direcciones opuestas nuestro poco inteligente reparador explica que lo manda llamar Ricardation Grimaldus programador en jefe de la real familia de los Axaptos y su misión consiste en reparar la laptop de Grimaldus quien la necesita para existir ya que si su laptop muere el moriría con ella debido a un hechizo lanzado por el cruel y malvado hechicero peyotero Staffitu.


Sin dudar de las palabras del reparador el centinela lo hace pasar y le indica que Grimaldus se encuentra en el tercer piso de la torre multimiedos. El drogado reparador sube los 3 pisos de la torre y llega hasta una sala llena de trampas disfrazadas de cajas de cartón, extrañas criaturas se asomaban por las ventanas de la sala, la iluminación era muy vaga pero no tardo en encontrar a Grimaldus el cual tenía un fuerte dolor de cabeza debido al estrés que le causaban los usb de su laptop.


Ricardus observa fijamente su laptop y le dice al reparador "arréglala lo antes posible", y sale de la sala dejando al reparador solo. Tras 4 horas el reparador termina y con sus ojos que aun mostraban los efectos de los hongos y el peyote sale del castillo. Ricardation feliz por que hayan terminado sus reparaciones comienza a usar la lap y descubre que la unidad de Cd a dejado de funcionar, furioso manda al ejercito a traer al reparador el cual descansaba plácidamente bajo un árbol y se hacía una sopa con los hongos que le quedaban, justo había acabado su sopa cuando el ejercito lo tomó preso y lo encerraron en una mazmorra del castillo multimiedos donde un carcelero lo esperaba para aplicarle los mas terribles castigos.

A la mañana siguiente Grimaldus manda traer al reparador y le exige repare la unidad de Cd, el reparador comienza a trabajar y tras 16 horas y el cambio en 2 ocasiones de la mother board asegura que ha quedado lista. Grimaldus lo deja libre pero le advierte que destara su furia si la laptop no está reparada en su totalidad está vez.




Al siguiente día Grimaldus gustoso de hacer sus pruebas de migración enciende su laptop y descubre que no es capaz de escribir letra alguna con su teclado y por consecuencia ha perdido el mismo la habilidad de hablar. Furioso manda buscar a Saldivarator un valiente caballero que lucha contra las fuerzas de los Saperos, claro que Saldivarator no está solo en su lucha es miembro de un grupo de legionarios conocidos como los Consultores del reino de los axaptos.


Al ver Saldivarator que Grimaldus ha perdido la habilidad de hablar se ofrece como su intérprete y juntos envían un mensaje al reino de Dell advirtiendo que si en 8 horas no solucionaban el problema se desatará una guerra de dimensiones inimaginables.

Después de unos minutos llega el reparador y luego de las amenazas del ahora intérprete se pone en acción. Tras muchas horas y 150 latigazos el reparador finaliza su trabajo, Grimaldus prueba la laptop y se da cuenta que ya puede escribir, de igual manera recupera su voz poco a poco.




Emocionado por el resultado deja ir al reparador y se dispone a trabajar, cualquiera después de una semana sin hacer nada siente deseos de trabajar. Lo que paso después es aterrador, después de una hora de empezar a trabajar Grimaldus se pone azul y cae al piso, en su laptop un mensaje dice “Hard disk not found” y la pantalla en color azul son síntoma de que todo ha terminado. Saldivarator lucha por revivirlos a ambos pero todo es en vano. Ha sido el fin de la laptop vostro y por lo tanto de Grimaldus también, los legionarios de Desarrollo de Axapta se han quedado solos.

Fin
Ariadna Alonso
Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

miércoles, abril 01, 2009

Catársis



A muchos de nosotros nos resulta difícil ver las cosas más allá del blanco y negro, aprender a apreciar las diferentes tonalidades que tiene la vida puede representar solo un reto cuando solo podemos lidiar en 2 tonos. Sin embargo de pequeños solo conocemos 2 tonos, en que momento entendemos los demás?, y por que algunos nunca llegamos a comprenderlos ?










Things

Y una es así, tan complicada por las cosas mas sencillas. Tan impaciente por hacerlo todo y no dejar escapar nada que aveces se pierde en el...